11
Sep
07

11-S. Seis años.

Así se inaguró el siglo XXI. Se dice que lo que mal empieza, mal acaba. ¿Alguien puede imaginar cómo estaremos en el año 3001? Mejor no pensarlo. Después de un siglo, como el pasado, con dos descomunales guerras, hemos evolucionado, en cuanto a matarnos los unos a los otros se refiere. El escenario ya no es Europa. Parece que aquí hemos aprendido la lección. Ahora, las guerras, en su mayoría, son a pequeña y mediana escala, y lejos, donde no nos afecten lo más mínimo: Oriente Medio, África o latinoamérica. Sin embargo, seguimos siendo los mismos, los que las promueven y alimentan: occidente. ¿Acaso creía realmente El Imperio que después de una gestión desastrosa del mundo que domina, durante las cuatro últimas décadas del siglo XX, no iban a verse salpicados de alguna manera? Lo injusto del tema es que siempre sea la población la que se lleve la peor parte. No hay ninguna guerra en la que no sea así. Desde Alemania en 1914 y 1945, pasando por Vietnam, Palestina y Los Balcanes, hasta Afganistán e Irak, los que más han sufrido la locura que significó el siglo pasado, han sido los ciudadanos, la gente corriente. Siempre es así. Madres, hijos, trabajadores, civiles, en definitiva. Luego están las bajas militares, pero el soldado sabe a que se expone. Va incluído en su sueldo. Parece que lo de intervenir militarmente en Europa ha provocado en Norteamérica una adicción imposible de vencer. La guerra es el juego favorito del gobierno estadounidense desde la I Guerra Mundial. Todos son ventajas. Si ellos se matan, nosotros les ayudamos, pero en nuestro país que todo siga en calma; y recogemos los beneficios. En nuestro territorio, que no haya víctimas ni daños. Pues parece que el siglo XXI va a ser diferente. Las guerras no han cambiado en contenido, pero sí en la forma. ¿No querían jugar a la guerra?, pues el 11-S forma parte del mismo juego. El resultado: más de 3000 víctimas en territorio americano.

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Sabemos que los fanáticos son fáciles de manipular (el analfabetismo es su enemigo, no occidente), hasta el punto de que se suicidan si su líder lo ordena. Además, han encontrado la mejor manera de hacerle daño al Imperio (y a sus acólitos); en su propio corazón, sembrando el terror en todo el mundo “civilizado”. Nadie duda del error de los integristas musulmanes, que legitiman sus retrógradas ideas medievales, con el argumento de que occidente es una civilización decadente. Y lo es, pero ellos no son la alternativa más cautivadora. No están en condiciones de cuestionar nuestro modo de vida frívolo y consumista. Para ello ya tenemos nostros a nuestros intelectuales y artistas, que satirizan y critican ferozmente nuestra cultura, desde dentro. ¿Por qué? Porque pueden. ¿Y ellos, tienen voces críticas que pongan en duda su fanatismo, su modo de vida, sus convicciones y el error que suponen sus iniciativas suicidas y asesinas? Alguno habrá, pero no se les escucha, o quizá no les dejan hablar. Ahí radica la diferencia. El caso es que volvemos a estar en guerra, aunque quizá nunca hayamos dejado de estarlo. Creo que el infierno no ha hecho más que empezar. Esto es sólo el principio.

Reconozcámoslo, nos hemos equivocado todos. Ellos son unos cafres y nosotros, en cierta manera, también. Al final, el error es de la raza humana, que torció su camino hace tiempo. Y no parece, ni por asomo, que vayamos a enmendarlo.

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Hace seis años del 11-S y el Imperio no deja de jugar a la guerra, fuera de sus fronteras. España ya sufrió un ataque terrorista, así como Inglaterra. Si el Imperio de Occidente juega, nosotros también estamos expuestos a las macabras reglas de la guerra. Y cuando uno golpea, también puede ser golpeado; sería estúpido creer lo contrario. A Bush le queda poco para irse a su rancho y no volver jamás. Pero el integrismo es un cáncer que no deja de crecer. ¿Estaremos preparados para lo peor? Es obvio que existe una guerra que no podemos ganar. No estamos habituados al dolor, ni al sufrimiento ni al hambre, como ellos. Necesitamos petróleo para nuestra comodidad y estilo de vida. Ellos serán pobres, míseros y analfabetos, mas les mueve el odio, el fanatismo y no tienen nada que perder. Veremos que pasa en los años venideros. No quiero ser agorero, pero yo, personalmente, no tengo muchas esperanzas.

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1 Response to “11-S. Seis años.”


  1. 12/09/2007 en 13:40

    Lo nuevo: las bombas de vacío de Rusia; el padre de todas las bombas. Al menos no generan radiación. Habrá que dar las gracias y todo. Que Dios nos asista.


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