Archivo para 18 marzo 2008

18
Mar
08

Hipocresía neoliberal.

¿Por qué nadie le tose a China? Es lo de siempre; si eres rico, aunque seas un cretino integral sin entrañas, sin un ápice de compasión o decencia, con el fajo asomando en el bolsillo ya se sabe, puedes cagarte en la capilla de don Benedicto que nadie te dice nada. Es más, si los euros son tu fuerte (si eres Pizarro por ejemplo), puede hasta que te rían la gracia y aplaudan tus escatologías.

Resulta curioso cómo tenemos que tragar con la demagogia neoliberal de los de siempre, que lanzan su indignación iracunda contra Cuba y su régimen caduco, tanto en radio como en prensa; o soportar las risas a pecho partido que suscita entre estos fanáticos del status quo económico la caída de la URSS mientras se jactan, hinchados por el orgullo de quienes el tiempo ha dado la razón, con un “lo veis como no funciona, enemigos de la libertad; que nosotros llevábamos razón (de repartir nada, que todos no somos iguales)”. Se olvidan de que gracias a un dúo de lunáticos como fueron Marx y Engels, la burguesía industrial, tan ilustrada y racional como se presumía, no pudo seguir esclavizando a más niños y trabajadores en general, y que la jornada laboral es, digamos, más “asequible”, gracias a un hombre que no supo hacerlo mejor. El caso es que a estas alturas todos sabemos que el régimen comunista es una aberración insoportable (Bakunin tenía razón, al menos en eso); nadie discute esta cuestión por mucho que el neoliberalismo demagógico se empeñe en reforzar sus posturas infumables con el mismo manido argumento; lo sabemos señor Braun y señor Dragó, no hace falta que lo repitan a cada instante. Mas esto no quiere decir que el neoliberalismo de moda sea la panacea, aunque actualmente no haya otra opción. Sin embargo, ¿por qué Castro es un enemigo de la libertad y la democracia (que lo es), y China es tan fantástica como para celebrar unos Juegos Olímpicos? A ver si ahora va a resultar que lo que importa no son los derechos y libertades del pueblo sino sólo el aperturismo económico y el capitalismo a tocateja. Si Castro se animara y abriera sus mercados tanto como desean los liberales de veraneo en las Seychelles, ninguno de ellos pondría reparos a dictadura alguna, sea la que sea. Sí, sí, se dramatiza mucho y todos se rasgan las vestiduras porque el pueblo cubano sufre penurias, no come hamburguesas del Mc Donalds y no pueden llevar Nike como Eminen o Britney Spears. Pero que no haya ni un resquicio de libertad en China, que la censura ahogue a su población y se masacre al pueblo tibetano con total impunidad no tiene la menor importancia. “Es que China ha abierto sus mercados y eso es bueno para el pueblo” es la letanía sempiterna del fariseísmo liberal; suficiente para estos demagogos de la globalización y la “pseudoeconomía” de mercado que no se creen ni ellos (el monopolio, el oligopolio y la competencia ficticia son la verdadera cara del liberalismo actual, fabricante de “zombies” consumistas frustrados y endeudados hasta las cejas de por vida).

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Con los Juegos Olímpicos de 2008 hemos legitimado un régimen oscuro, medieval, represor, imperialista, asesino y totalitario, pero capitalista, que es lo que importa al fin y al cabo. Resulta evidente la hipocresía con que vivimos en el mundo occidental, tanto en Europa como en Norteamérica. Cómo el establishment americano ha volcado todo su esfuerzo para que se hablara mal de Cuba, mientras ellos entrangulaban con su bloqueo económico a una población condenada desde dentro y desde fuera a la miseria por cuestiones económicas y no políticas como nos hacen creer algunos. Sabemos que al gobierno de USA y a sus lobbys (entre los que destacaban empresarios de la construcción sospechosamente vinculados a la mafia con intereses en la isla) sólo les importa la tela, al igual que a los magnates de la UE que no abren el pico ante la situación que vive el Tíbet desde la segunda mitad del siglo XX; es la esencia del capitalismo: tonto el que no robe; coge la pasta y corre, y a la gente que le vayan dando mucha morcilla (pero nosotros decimos que todo va bien y que en África cada vez hay menos pobres; manda huevos).

Puedo afirmar, sin que me tiemble el pulso, que a los exiliados cubanos lo que menos les importa es su país natal, ni la población cubana, ni el régimen que haya, mientras manden los que tienen que hacerlo; sólo es cuestión de liberar los mercados y poder hacer dinero a costa de lo que sea. La libertad entendida sólo para enriquecerse (unos pocos sólo, que conste), lo demás es accesorio. No sé cómo nos las apañamos los hombres para camuflar perversos fines con tramoya libertaria, benefactora y con vocación de ayudar al prójimo (pura patraña). Lo hicieron los cristianos hasta que Roma metió la mano; lo hicieron los ilustrados tan racionales (Liberté, Égalité, Fraternité, por el “forré” me lo pasé) , más tarde los socialistas y comunistas (el remedio fue peor) y ahora lo hacen los que quedan y gobiernan en el mundo: los neoliberales de moda, que no levantan la voz ante el monopolio de muchas multinacionales (demasiadas), el pacto de precios entre empresas, o la falta de libertades en ciertos países con economía de mercado, como China, un híbrido económico-político como dirían ellos, muy rico y por tanto susceptible de respeto; han adoptado, sin darse cuenta, el mismo discurso populista y propagandístico de la izquierda de hace cincuenta años, pero con más hipocresía si cabe.

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La celebración de los Juegos en Beijing es una muestra evidente de que la democracia es lo de menos para estos adalides de la libertad, defensores de la libre competencia, como si en las democracias liberales no se cometieran tropelías o se atentara contra la libertad individual del ciudadano (qué me dicen de las empresas de telefonía móvil, un oligopolio en toda regla). En fin, demagogos somos todos y ésta es la prueba patente de que así es.

De cualquier modo, este año el oro no va a valer mucho en una China asesina y cruenta; si España gana o pierde algo en estos Juegos a mí personalmente me trae sin cuidado. Sólo espero que el gobierno chino pague caro sus crímenes en el Tíbet.

¡Libertad para el pueblo tibetano!

“La idea de un choque de civilizaciones es errónea y peligrosa.”

Tenzin Gyatso. XIV Dalái Lama.

14
Mar
08

Venático, orate o chalado.

Lo echaba de menos. No es conveniente abandonar tan sanos hábitos como escribir de vez en cuando en este mi blog, actividad que sin duda ayuda purgar la ponzoña de una mente enajenada como la del que suscribe. Por ello, y desde la cueva en la que me he refugiado, he decidido, y sin que sirva de precedente, volver al pataleo declamatorio que me caracteriza.

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La casi total ausencia de contacto humano, el exceso de estudio ante un inminente examen de oposiciones, las elecciones generales y autonómicas, la falta de alcohol, la subida de la gasolina, el paro, el IPC y demás alegrías propias de este nuestro egregio estado español, y quizá, la falta de riego sanguíneo me sume en un estado de agrio ánimo que me impulsa a desahogarme en el único sitio donde puedo decir lo que me venga en gana sin que nadie tenga que aguantar mis improperios desmedidos en vivo con el estridente y desagradable tono de mi voz (que mérito tiene mi novia en este periodo de mi vida); en definitiva, tengo ganas de arremeter contra todos y contra todo lo que se me ponga por delante; ganas de que arda Troya (estoy bajo el síndrome de Tyler Durden).

Por fin pasó la tempestuosa y aburrida campaña electoral, plagada de mentiras y demagogia, que ha terminado en lo que era de esperar: más de lo mismo y “dale Manolito al torno”; continuamos con ZP y sus ocurrencias, con Rajoy y sus patrañas, con el pacto nacionalista y la madre que los parió a todos. Nos quedamos con el gusto amargo de unas elecciones trucadas por una ley electoral dañina y engañosa, sobre todo para aquellos que no hemos votado a los grandes portaaviones de la política bélica de este país de analfabetos conservadores de todo color político; y truncada por la violencia por parte de los subnormales de siempre, cuyos asesinatos cada vez son más absurdos y cobardes. Habrá que apretar los dientes ante la clamorosa injusticia que supone que un voto en Cataluña o Euskadi a los estultos partidos del nacinalismo “nazi” tenga más valía (hasta tres y cuatro veces más por lo menos) que votar por IU o UPyD (un partido de izquierdas le pese a quien le pese, menos absurdo y contradictorio que el PSOE, que ya ni es “S” ni es “O” y el que lo crea es tonto de baba) en Andalucía; habrá que encoger el culo ante la estupidez supina de Chaves otros cuatro años más. De cualquier modo en el sur no tenemos más alternativas y hemos comprobado que el nacionalismo andaluz no existe (ni falta que hace); al menos IU sigue al pie del cañón, esperemos que hagan oposición al socialismo conservador y caduco del PSOE, como es su obligación.

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Mas no todo es negativo señores, aunque yo sea un signo menos de color negro y teñido de rojo fuego del tamaño de una catedral. No señor. Bardem ha conseguido el Óscar gracias a un peliculón de los hermanos Cohen, geniales como es costumbre; Tim Burton hace historia con un musical oscuro y sangriento El Barbero diabólico, una obra maestra que por la poca repercusión que ha tenido anda camino de convertirse en película de culto. Eurovisión va a ser boicoteada (y eso es siempre una buena noticia) por el desternillante humor de Rodolfo Chiquilicuatre y su Chiki Chiki, auspiciado por Buenafuente y la cadena más subversiva de la televisión; un claro ejemplo de que la música en este país no persigue la calidad, ni la tiene, sino cantidad (de euros) y que con una buena promoción es capaz de llegar lejos hasta este freak mezcla de Elvis y Daddy Yankee; si no que se lo digan a Bustamante, Bisbal, Bebe, Chenoa, El Sueño de Morfeo (con el permiso de Alonso), Pignoise, Pereza, Merche, Conchita… y suma y sigue. Que lástima de Coral (una freak más que pretende que nos la tomemos en serio); y qué me dicen de los modernos de la Casa Azul. Quizá éstos últimos hubieran sido los más indicados para ir al festival y llenar Belgrado de pantalones de pitillo, flequillos imposibles y petardeo patrio (¡modernillos al poder!), reflejo del movimiento artísitico de vanguardia imperante en esta España que mola tanto. En cualquier caso hubiera sido una forma de tomárnoslo demasiado en serio y ya es hora de que nos quitemos los complejos absurdos propios de épocas pretéritas que nadie quiere recordar a estas alturas. Desde aquí me atrevo a hacer un pronóstico aun a riesgo de meter la pata hasta el corvejón: El Chiki Chiki va a obtener más puntuación que Rosa de España o Las Ketchup (juntas), ya lo verán. Si me equivoco me corto la cabellera.

En fin, como ven al menos tenemos con que entretenernos para no sucumbir a la desidia y el tedio que nos amenaza.

Aunque les aconsejo que no me hagan mucho caso. Sólo soy un enajenado mental, que pasa demasiado tiempo delante de los libros, estudiando para conseguir una vida mejor en las aulas de un instituto (imaginen si eso es una vida mejor, cómo estaré ahora), sin hablar con nadie humano (mi perro y mi cactus ya no me soportan), leyendo libros como “Frankenstein” de Mary Shelley (cuya película, en la que sale De Niro, les recomiendo encarecidamente) y viendo en La Sexta Padre de Familia; así cómo voy a mantener la cordura a niveles equilibrados.

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De cualquier modo, ya lo dicen los de Radio Colifata del spot de Aquarius: “El mundo está loco; no, el ser humano es extraordinario”. Sólo espero que cuando me vuelva tan loco como para que me encierren, me ingresen en ese manicomio y me permitan participar en su emisora (yo también quiero ser un loco feliz, algún día).

“El loco yerra, pero no miente. Además tiene la peligrosa manía de decir la verdad”. Leopoldo María Panero.