10
Ago
09

Televisión demencial.

Cómo es posible que la televisión privada viole siempre la ley con absoluta impunidad. Baste que sobrepasen con creces los minutos de publicidad permitidos por hora; baste que haya cadenas, como Tele5, que se comporten como la camorra napolitana y que la prensa del corazón haga millonarios a asesinos, arribistas y putas de lujo.

Lo que no me parece lógico es que existan programas en los que se engañe de manera descarada a los (digámoslo) espectadores más idiotas, aparte de noctámbulos e insomnes, de toda la audiencia española. Hablo de aquellos concursos oligofrénicos en el que hay que resolver un enigma o algún problema planteado para ganar una abultada suma de dinero, emitidos a partir de ¿las doce? ¿la una? No sé, de madrugada.

Ayer estaba zapeando (con la TDT es ahora bastante más difícil) sumergido en la duermevela de las tres de la madrugada y topé con la siguiente imagen.

No es 77, ni 86, ni 0. No tiene solución.

No es 77, ni 86, ni cero. No tiene solución.

Cuando vi la operación sentí el irrefrenable impulso de resolverla y el deseo de tener un teléfono en casa. Pero mientras intentaba calcular el resultado oía como la presentadora repetía histérica que el resultado no era ni cero, ni 77. ¿Cómo no podía ser cero? Si ya lo decía Bart, multiplícate por cero. Si ven el último signo matemático de multiplicación que precede al cero, el resultado no puede ser otro que cero. 86 x 0 = 0.

Luego empecé a pensar que quizá hubiera alguna trampa. Dice que sumes todos los números que ves en la pantalla y no que resuelvas las operaciones. Me dispuse a calcular mientras llamaban numerosas personas contestando siempre lo mismo: o cero, o setenta y siete, que es el resultado de la suma de todos los números contenidos en el cuadrado sin atender a los signos matemáticos.

Pues bien, no era ni una cosa ni la otra. La gente llamaba como loca dando todo tipo de resultados disparatados, otros daban con la solución correcta mientras la presentadora se reía a mandíbula batiente. Pronto me di cuenta de que se trataba de una miserable estafa (mi cerebro anda lento pero seguro), a no ser que hubiera que sumar también el número de teléfono, el 8000 y el seis de La Sexta. No me lo podía creer. ¿Cómo es posible que el gobierno no acabe con estas estafas televisivas de un plumazo?

No puedo entender cómo dejan que las cadenas se aprovechen de los incautos espectadores nocturnos para hacer caja a costa de la ignorancia o buena fe de la audiencia que no va a pensar que el enigma no tiene solución alguna porque ni van a dar dinero a nadie ni nada.

Pronto me cansé de indignarme y pude encontrar algo interesante para matar el terrible insomnio que padezco: el torneo europeo de póker con un premio de un millón de dólares, que sí se llevó un jugador libanés de mirada fría y rictus imperturbable.

La televisión no deja de asquearme hasta la náusea. Sí que es verdad que existen programas interesantes, a según qué horas, pero se pueden contar con los dedos de una mano. La cuestión es ¿compensa ver la tele? Yo creo que no. Todo es basura, publicidad, estafas con el móvil y homenajes a la estulticia. Además todo lo mejor de la tele está en Internet.

¿Alguien me ayuda a bajarla a la calle y tirarla a la basura?

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5 Responses to “Televisión demencial.”


  1. 13/08/2009 en 14:51

    A la basura no, mejor al punto limpio 😛

    Es totalmente cierto lo que dices. Aparte de ser cada vez más descarados a la hora de estafar, estos programas se reproducen cada vez más, como si fueran auténticos gremlins. ¿Cómo de rentables han de resultar para que cada vez sean más numerosos?

    Perso no te lo pierdas, porque ahora empiezan a aparecer incluso por la radio. Es mucho más friki si cabe…

    Un saludo.

  2. 13/08/2009 en 17:28

    Gracias por tu comentario Perséfone. Me encanta tu blog y tu nombre.

    Ojalá salieran más gremlins en la tele en lugar de tanto imbécil vestido de limpio.

    A mí la radio me fascina (Julia en la Onda, La Brújula, Rock and Gol, Radio 3), pero excepto en la última, en todas las demás la publicidad es también demencial: que si productos de belleza, productos para adelgazar, ING, seguros, préstamos… Casi tan mal como en la tele.

    Yo estudié publicidad y la odio a muerte; ya casi no me afecta. Por eso no trabajo en publicidad y soy profesor.

    Un saludo Perséfone y de nuevo gracias por comentarme la entrada. No estoy muy acostumbrado. “Mi blog es un blog de minorías” (es lo que hay que decir cuando te lee poca gente).

  3. 4 Manolo
    16/08/2009 en 10:19

    http://tencuidado.es/

    Es un blog en el que explican las artimañas de los programuchos a los que te refieres en el post.
    Nos vemos en la feria!

  4. 19/08/2009 en 00:44

    Gracias Manolo por tu aportación.
    Nos vemos en la feria.


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