Archive for the 'Música' Category

18
Sep
09

The Resistance.

The Resistance.

The Resistance.

El mejor grupo de rock del siglo XXI, Muse, va ya por su quinto álbum. La hipnótica voz de su genial cantante y guitarrista Matthew Bellamy vuelve a entonar firme contra el sistema, la sociedad de control, los gobiernos corruptos, la guerra y los intereses monetarios. Más melódicos, al parecer, pero igual de contundentes. Sus letras no dejarán indiferente a nadie.

Aunque es muy difícil superar la gesta de trabajos anteriores, The Resistance promete buenos momentos. Aún no me he sentado a escuchar el disco con atención, pero es Muse y eso me basta. Si su nuevo trabajo resulta flojo, aburrido o falto de originalidad, no me importa. Se lo perdono, porque son Muse. Ya me han deleitado con absoluta solvencia en el pasado. No tienen que demostrar nada. Porque como el Showbiz y el Origin of  Symmetry, a principios de siglo, no ha habido nada igual en el panorama musical. Y a partir de ahí se han superado en cada álbum.

Lo que realmente deseo, empero, es escuchar su intachable directo. Recuerdo la única vez que los vi, en Italia, en la Piazzale Michelangelo, por el feliz 2007. Ya eran famosos por aquel entonces (Black holes and Revelations) y llenaron hasta la bandera una plaza gigantesca como aquélla. Estalló la locura con Knights of Cydonia, como preludio de lo que se nos presentaba. El mejor directo de toda mi vida.

Directo de Muse en 2007. Firenze.

Directo de Muse en 2007. Firenze.

A mí me gusta como suena su reciente single Uprising. Habrá que juzgar el resto del álbum, pero creo que no va a defraudar a sus fans. Y que continúe la gira. Ojalá pudiera ir a verlos a Madrid el 28 de noviembre. Aún quedan entradas, pero sin dinero se tuerce toda empresa que uno quiera acometer: Transporte hasta Madrid, ida y vuelta, comida, alojamiento y, por supuesto, la entrada. Por menos de 150 € no sale la expedición. Mientras haya entradas tengo esperanza. No perdamos la fe.

Os dejo con el arranque de su flamante último disco: The Resistance.

Upsrising lyrics:
The paranoia is in bloom, the PR
The transmissions will resume
They’ll try to push drugs
Keep us all dumbed down and hope that
We will never see the truth around

Another promise, another scene, another
A package not to keep us trapped in greed
With all the green belts wrapped around our minds
And endless red tape to keep the truth confined

They will not force us
They will stop degrading us
They will not control us
We will be victorious

Interchanging mind control
Come let the revolution take it’s toll if you could
Flick the switch and open your third eye, you’d see that
We should never be afraid to die

Rise up and take the power back, it’s time that
The fat cats had a heart attack, you know that
Their time is coming to an end
We have to unify and watch our flag ascend

They will not force us
They will stop degrading us
They will not control us
We will be victorious

They will not force us
They will stop degrading us
They will not control us
We will be victorious

05
Sep
09

Análisis histórico de la movida madrileña.

Érase una vez un país atrasado y estulto gobernado por un enano imbécil que tuvo la suerte de ganar una guerra que enfrentó a dos facciones de idiotas sin remedio (los rojos y los nacionales). Este enano gilipollas gobernó con mano de hierro durante cuarenta años hasta que el pueblo soberano (me la agarra con la mano) consiguió que se instaurara una democracia o algo parecido. Con la democracia llegó la libertad y el libertinaje. Con el libertinaje llegó el despiporren, y con el despiporren llegó la idiotez suprema bañada en alcohol y heroína: La movida madrileña.

La movida madrileña no era más que una reunión de pijos progres que jugaban al dadaísmo y a ser modernos que te cagas con el padrinazgo de los políticos de turno, que también estaban beodos. Cuando el PSOE llegó al poder, los sociatas tiraron el Capital de Marx a la basura y empezaron a cogerle gusto a meterles el dedito en el culito a los obreros mientras ellos comían de la sopa boba (robando a mansalva como sabemos). PRISA inoculó idiotez a todos los españoles y así Iñaqui Gabilondo se convirtió en el reverendo de la progresía oficial. Felipe González era el dios supremo y así todos los progres pudieron hacerse ricos sin dar un palo al agua y vendiendo humo.

Durante los gloriosos años de la movida madrileña todos empezaron a flipar con la música y el rollito punk de pegatina moderno y mega guay. Los pijos jugaban a ser yonquis y los yonquis de verdad caían como chinches porque todos querían drogarse a lo Sid Vicious porque eso era lo que molaba mazo. Madrid era una fiesta y todos querían vivir allá. El resto de España era vulgar, anodina y olía mal.

Sucedió además que algunos de los más espabilados de la movida como Almodóvar o Alaska consiguieron, apoyados en el baluarte Polanco, salir de la mediocridad hispana y convertirse en ídolos de masas. En aquellos años no importaba el talento, tan sólo la ”mamarrachez” y la autopromoción, adornada de “moderneo”, y poses de superioridad moral e intelectual. Con respecto a la superioridad moral e intelectual tenemos el caso paradigmático de Ramoncín, hoy tesorero de la SGAE, ladrón profesional, pero ídolo de masas en los ochentas.

Los gays y los modernos metrosexuales comenzaron su cruzada para dominar los medios, la cultura y el arte. Subrepticiamente fueron adentrándose en el tejido cultural español, débil y manipulable por aquella época. Finalmente, tras numerosas campañas propagandísticas, made in PRISA, en el ocaso del siglo XX consiguieron hacerse con el control absoluto de toda la cultura española.

Tras la triunfante cruzada se consolidó una élite que impuso los usos y formas del “petardeo” más rancio y reaccionario del planeta tierra. Entre los miembros de dicha elite se encuentra Olvido Gara (Alaska), una mujer muy culta, preparada y leída – como puede serlo cualquier camarero con carrera-, sin dotes para el canto ni la interpretación, pero que se convirtió en un icono de la modernidad, el buen gusto, lo intelectual, lo “cool” y lo “in” del panorama ibérico con su grupazo Alaska y los Pegamoides y posteriormente Fangoria.

Hay que decir que en Málaga surgió, ya en los noventa, al abrigo de la progresía dominante, Rafatal, un realizador que ha revolucionado el mundo del cine, produciendo películas que NO repiten los clichés del cine de los ochenta de Almodóvar ni cae en banalidades propias de un snob petimetre que se cree lo más. Su cine, es un cine comprometido con el arte, al nivel de los grandes como Berlanga, Buñuel o su maestro, Almodóvar. Original, demoledor y muy sugerente como sólo el malagueño más universal (después de Picasso, Banderas y Fran Perea) podía serlo. Vamos, que es el puto amo.

En el siglo XXI, el poder de los movidos guay de la movida madrileña sufrió un ligero revés y hoy, junto con los nostálgicos de Franco, no son más que una pandilla de plañideras que anhelan la grandeza de los años de Pepi Luci Bom y su puta madre.

No obstante, Olvido Gara (la Björk española) supo reciclarse, abandonar a sus padrinos y tomar su propio rumbo hacia el estrellato. Siguió grabando discos, aportando a la música todo aquello que hoy falta en el pop y el rock (sea lo que sea), y se puso a trabajar en la COPE junto a Federico Jiménez Losantos (hasta que echaron a este último), o con Pedro J. Ramírez en el Mundo (un diario muy veraz y fiable como todos sabemos). Es posible que ante la dejadez que sufren por parte de los gobernantes del PSOE, se hayan buscado la manera de seguir protegidos por el poder (aunque sea de derechas) como lo estuvieron antaño durante la movida. Porque los hay que sólo a la sombra del poder, sea cual sea, son capaces de medrar y llegar a lo más alto. O quizá sea que han sufrido una sobredosis de honestidad y eso unido a las perras en el bolsillo, el lujo, los flashes, la fama y la buena vida les haya hecho reflexionar y pensar: “coño, si ser rico mola más que ser pobre; que le den por culo a los obreros y a los progres que son unos desgraciados”. Este dato aún no se ha corroborado.

Pero el mayor regalo que ha dado Alaska  al mundo, ha sido sin duda alguna su genial marido Mario Vaquerizo y su grupazo Nancys Rubias, que ha causado furor entre la elite moderna de medio mundo. En Málaga por ejemplo enriquecieron la cultura musical del respetable con un concierto organizado por el Ateneo de Málaga, adalid, como todos sabemos, de la cultura, la música, la moda, el buen gusto y lo “cool” de la capital de la Costa del Sol.

Mario Vaquerizo,  junto con Olvido Gara, han resuelto desmarcarse de la hediondez de la clase obrera que taponaba sus fosas nasales en los ochenta. Llegados a la madurez y podridos de fama y riqueza han abrazado el liberalismo pregonando las bondades de Esperanza Aguirre, Sánchez Dragó y sus esbirros liberales. Es posible que ambos hicieran mucho dinero con el negocio inmobiliario y consiguieran prebendas del ayuntamiento de Madrid para sus actividades culturales, que finalmente ha conseguido inocular la fiebre de lo moderno y lo guay por todo el territorio español: “La derecha mola más para ser moderno”, parece decirnos este hombre al que le gusta morderse los carrillos y parecer una mujer casquivana.

La SGAE por supuesto también está entre las instituciones favoritas de este metrosexual escuálido que se hace llamar cantante, productor y representante, rebosante de un glamour fascinante e inigualable.

Mario Vaquerizo, aparte de defender la anorexia como forma de vida y conseguir vivir del cuento vendiendo humo, se ha convertido en el icono de lo moderno en la capital del reino y sus colonias (como Málaga).

Elite intelectual española.

Elite intelectual española.

A día de hoy no se sabe qué pasará si los “taligays” se enteran de que Vaquerizo y Alaska se han pasado al bando de Belcebú (el PP) y han abandonado el redil de aquellos que los convirtieron en ricos y famosos (el PSOE).

Es un hecho comprobado que Almodóvar ya no goza del favor del diario El País y que Cuatro, después de verse agraviado por la TDT de pago de ZP, puede que decida en lo venidero apoyar al PP para mojarle la oreja al díscolo presidente del gobierno. El caso es tocar los huevos.

Tras semejante historia tan absurda una cosa está clara: los tiempos cambian, las mentes cambian, pero sobre todo cambia el volumen de los bolsillos y ésto hace que probablemente cambie todo lo demás. Habría que ver lo distinto que sería Mario Vaquerizo si fuera uno más del montón (que lo es) sin el apoyo de su egregia mujer, como tantos hay que buscan la fama con desesperación como si fuera oro.

Para triunfar véndete, vende humo, moda, música, tu vida, tu honra, o lo que se tercie. En España siempre habrá multitud de idiotas que te sigan. Si no que se lo digan a Ramoncín.

¿Continuará?

19
Ago
09

Me avergüenzo mucho.

Llega una edad en la que no puedes evitar añorar el pasado como si ya fueras un abuelo senil. En pleno “revival” de los años ochenta uno se acuerda de su tierna infancia y le vienen a la cabeza los curris y la Montaña Basura de Los Fraggle, Michael J. Fox en Teen Wolf (De pelo en pecho) o las primeras tetas que pude ver en la pantalla con Porky´s. La Bola de Cristal, Radio Futura, Gabinete Caligari y el desconocimiento de lo que significaba zapear. Sin móviles ni Internet. Sólo la Master System, la Game Boy y los libros del Barco de Vapor (María Gripe) y Michael Ende con las historia de Bastián en Fantasía.

De aquella época no me avergüenzo de casi nada. Todo se tuerce en los años noventa. En el instituto lo guay era ser “grunge” a lo Cobain, con el pelo largo grasiento y la ropa de cateto de pueblo maderero del norte de USA (camisa de cuadros raída y pantalón de pana o vaquero con las rodillas destrozadas). Bunbury era entonces un cantante de rock y no un feriante asmático. Además Michael Jackson dejó de ser negro y no paró de cagarla hasta morir.

Pero lo que más me sonroja de mi época de adolescente son algunas de mis filias literarias. Influido por la idiotez universitaria que ya repuntaba allá por mediados de los noventa, topé con una escritora procaz y dubitativa llamada Lucía Etxebarría. Una compañera pseudoprogresista me prestó el premio Nadal del año 1998, Beatriz y los cuerpos celestes, que sin dejar de ser una gran novela adolescente para niños pijos en plena comezón existencial, encumbró a una escritora en ciernes que hoy se revela como una imbécil con ínfulas de intelectual.

sin comentarios

sin comentarios

Leo el diario Público y me la he topado en un suplemento de verano. No he podido dejar de ruborizarme al ver la de idioteces que esta mujer vomita cada vez que se muestra en público (nunca mejor dicho). De vergüenza ajena. Aún me abochorno más cuando recuerdo la de libros que compré y leí de semejante mamarracha. En lugar de amueblar mi cabeza con literatura de verdad, perdí mi tiempo con boñigas verbales de la talla de Nosotras que no somos como las demás, Un milagro en equilibrio o Amor, curiosidades, prozac y dudas, novela de la que encima vi la película; una majadería como la copa de un pino. No queda ahí la cosa. Que también vi Sobreviviré, bodrio del año 1999 (de la que ella fue co-guionista) que ya demostraba la podredumbre que padecía entonces, y sigue padeciendo, el cine español.

Lucía Etxebarría hace tiempo que ya no escribe novela, ni ensayo, ni poesía (nunca ha escrito poesía, sino que la ha plagiado). Ahora se dedica al noble arte literario de la autoayuda con bazofias del tipo Ya no sufro por amor o El club de las malas madres (que hoy leen las amas de casa aburridas admiradoras de Ana Rosa).

Entre muchas otras gilipolleces ha intentado convertir su entrada en wikipedia en una suerte de propaganda autocomplaciente sin conseguirlo (porque para eso están los lectores que corrigen las memeces de esta individua). En su blog podemos vislumbrar su estupidez, su nauseabunda sintaxis y las polémicas en las que se ve envuelta a cuenta de sus corruptos escritos en wikipedia y lo que no es wikipedia.

Por aquellos turbulentos albores del siglo XXI anduve perdido sin remedio. Buscaba respuestas en Paulo Coelho en lugar de preguntar a Umberto Eco o a Punset. Como mi ex novia era bollera y yo era un inepto con las mujeres (me estoy excusando como ven) quise aprender algo en los escritos de esta feminista estulta y demagoga que era Lucía Etxebarría, en lugar de leer al Marqués de Sade o a Giacomo Casanova. Por aquellos días yo creía que el feminismo era lo más e incluso me sentía culpable por tener pene. El feminismo criminalizaba lo masculino por el simple hecho de serlo (y todavía lo hace) y había que ser un hombre sumiso y temeroso de las mujeres. No las seduzcas, no quieras sexo con ellas, no les grites aunque sean imbéciles e imita a los homosexuales que ellos sí son verdaderos hombres: sensibles, inteligentes y guapos. Depílate, usa cremas y ten una actitud afectada como la que tienen los homoartistas de hoy en día. Afortunadamente Charles Bukowski y Henry Miller me sacaron del error. Me he enmendado en lo posible. Pero aún conservo un libro firmado por Lucía Etxebarría en la estantería de mi biblioteca que delata mi horroroso pasado adolescente (De todo lo visible y lo invisible).

Desde aquí pido perdón por haber financiado durante años las pastillas y el alcohol a semejante escribidora de pacotilla. Al menos con mi dinero habrá podido dar de comer a su hija, a la que compadezco de corazón.

Les doy un consejo: Si quieren buena literatura femenina de verdad, no dejen de leer a Ana María Matute (insigne letra K de la RAE). Un pecado de juventud del que aún guardo buenísimos recuerdos.

Un beso para ella.

Pedazo de novela para los amantes de la fantasía.

Pedazo de novela para los amantes de la fantasía.

02
Jul
09

Dread Mind.

He asistido ya dos veces al directo de un grupo afincado en Málaga que se llama Dread Mind (ayer por la noche actuaron en el O´Donell).  La banda es una mezcla de argentinos, chilenos y malagueños que ha sabido canalizar su talento con un estilo reggae muy cercano al roots, sin olvidar el ritmo ska, con acertados punteos de guitarra, ritmos caribeños muy complejos a la percusión y acompañamientos de saxofón que dotan a la banda de un sonido sólido y bailable con el que siempre encandilan a su público.

En una época en la que el reggae se ha contaminado de hip-hop americano hasta pudrirse de gansta rap, generando engendros musicales como el reggaeton con toda esa patulea de payasos con pañuelos en la cabeza y gorras de los NY Yanquees, se agradece que haya bandas como Dread Mind que no olvidan el rock, el ska (de donde procede el reggae, lo digo porque hay gente que lo ignora) y por supuesto el buen reggae, con versiones de Bob Marley o Alfa Blondi (que tampoco son tan antiguos), entre otras (homenajean a Michael Jackson con una “cover” de Billie Jean muy caribeña, desde antes de que se muriera).

En ocasiones su estilo recuerda a los mejores Madness, Skatalites o Specials y es que su guitarrista y cantante adereza sus actuaciones con golpes de guitarra cercanos al rock, pasando por el ska y el rocksteady. El teclado suena al más puro estilo roots y la verdad es que el saxofón se agradece en actuaciones en directo de esta índole, dotando a la banda de reminiscencias del mejor ska británico de los ochentas.

Dread Mind es un oasis en medio de la vorágine de música enlatada, DJ, raperos pesados y reggaeton superficial y molesto para mentes verdaderamente retrasadas. Merece la pena oír sus directos y dejarse llevar por sus pegadizos temas con letras en inglés y español muy logradas y con algo que decir.

Altamente recomendables.

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30
Jun
09

Give me fire. Mando Diao.

Fragmento inicial de las cinco primeras canciones del nuevo disco de la banda de rock sueca Mando Diao.

Videoclip “Dance with somebody”.

27
Jun
09

Homenaje 2.

Michael Jackson con su amigo Eddie Murphy. Momento “freak” total en esta especie de anuncio de compresa con alas (parece realizado por Isabel Coixet). Al lado del bueno de Eddie (qué hubiera sido de nuestra infancia sin “El príncipe de Zamunda” o “El chico de oro” o “Superdetective en Hollywood I y II”) el aspecto de Jacko no era muy favorecedor.

La canción es pegadiza. Al menos es mejor que el “reggeaton”.

En fin. Todo el  mundo se equivoca.

26
Jun
09

Homenaje 1.

A pesar de que no supo adapatarse a los nuevos tiempos musicales, que se le fue la cabeza hasta límites insospechados y que le gustaba “dormir” con niños, los ochentas nunca hubieran sido lo mismo sin él.

Michael Jackson marcó una infancia dorada durante una década que a pesar de sus luces y sombras fue la mejor de mi vida (no en vano era un niño y eso hace mucho).

Disfruté de sus simplonas y pueriles películas, jugué al Moonwalker de la Sega Megadrive y escuché todos sus discos desde el momento en que vi el videoclip de Billie Jean por primera vez. En el Dangerous se agotó la fórmula y mis inquietudes musicales derivaron por otros derroteros. Pero puedo decir sin sonrojarme que jamás dejó de gustarme, ni renegué de él como hicieron otros cuando arribó el “grunge” comercial de Nirvana. Sobre todo me quedo con su época en los Jackson Five durante la era Motown, ´Cause We´ve got Motown Blood in our veins, que diría Mando Diao.

Aquí va un homenaje a Michael Jackson que fue el mejor, al menos durante un tiempo. Te recordaremos de color negro, con el pelo rizado y la nariz chata.

Que dios lo tenga en su gloria.