Archive for the 'Publicidad' Category

18
Sep
09

The Resistance.

The Resistance.

The Resistance.

El mejor grupo de rock del siglo XXI, Muse, va ya por su quinto álbum. La hipnótica voz de su genial cantante y guitarrista Matthew Bellamy vuelve a entonar firme contra el sistema, la sociedad de control, los gobiernos corruptos, la guerra y los intereses monetarios. Más melódicos, al parecer, pero igual de contundentes. Sus letras no dejarán indiferente a nadie.

Aunque es muy difícil superar la gesta de trabajos anteriores, The Resistance promete buenos momentos. Aún no me he sentado a escuchar el disco con atención, pero es Muse y eso me basta. Si su nuevo trabajo resulta flojo, aburrido o falto de originalidad, no me importa. Se lo perdono, porque son Muse. Ya me han deleitado con absoluta solvencia en el pasado. No tienen que demostrar nada. Porque como el Showbiz y el Origin of  Symmetry, a principios de siglo, no ha habido nada igual en el panorama musical. Y a partir de ahí se han superado en cada álbum.

Lo que realmente deseo, empero, es escuchar su intachable directo. Recuerdo la única vez que los vi, en Italia, en la Piazzale Michelangelo, por el feliz 2007. Ya eran famosos por aquel entonces (Black holes and Revelations) y llenaron hasta la bandera una plaza gigantesca como aquélla. Estalló la locura con Knights of Cydonia, como preludio de lo que se nos presentaba. El mejor directo de toda mi vida.

Directo de Muse en 2007. Firenze.

Directo de Muse en 2007. Firenze.

A mí me gusta como suena su reciente single Uprising. Habrá que juzgar el resto del álbum, pero creo que no va a defraudar a sus fans. Y que continúe la gira. Ojalá pudiera ir a verlos a Madrid el 28 de noviembre. Aún quedan entradas, pero sin dinero se tuerce toda empresa que uno quiera acometer: Transporte hasta Madrid, ida y vuelta, comida, alojamiento y, por supuesto, la entrada. Por menos de 150 € no sale la expedición. Mientras haya entradas tengo esperanza. No perdamos la fe.

Os dejo con el arranque de su flamante último disco: The Resistance.

Upsrising lyrics:
The paranoia is in bloom, the PR
The transmissions will resume
They’ll try to push drugs
Keep us all dumbed down and hope that
We will never see the truth around

Another promise, another scene, another
A package not to keep us trapped in greed
With all the green belts wrapped around our minds
And endless red tape to keep the truth confined

They will not force us
They will stop degrading us
They will not control us
We will be victorious

Interchanging mind control
Come let the revolution take it’s toll if you could
Flick the switch and open your third eye, you’d see that
We should never be afraid to die

Rise up and take the power back, it’s time that
The fat cats had a heart attack, you know that
Their time is coming to an end
We have to unify and watch our flag ascend

They will not force us
They will stop degrading us
They will not control us
We will be victorious

They will not force us
They will stop degrading us
They will not control us
We will be victorious

07
Sep
09

90 60 90. Diario Secreto de una adolescente.

Llevamos ya varias semanas sufriendo la “promo” de una nueva serie de televisión que se emite hoy, y que supone un halo de esperanza  para una cadena postrada durante demasiado tiempo en los segundos y terceros puestos de las audiencias televisivas. Podría ser peor si no fuera por Los Simpson. Deberían nombrar a Homer y a Bart presidentes de Antena 3.

La serie de la que hablo es esa de la niña de dieciséis años que quiere ser modelo y se enrolla, o no, con un señor cuarentón (pedazo de trama ¿eh?).

Después del fracaso de La chica de ayer, que  aunque empezó bien gracias a las incansables “promos” con las que castigaba Antena 3 a sus televidentes, fue desinflándose poco a poco hasta desaparecer de la parrilla, los directivos de “Tele Simpson” se han visto obligados a tomar medidas drásticas. Ahora, los brillantes dirigentes de Antena 3 han comprado un producto para quemar los audímetros y destronar a Tele 5 (jajajajaja, ni en sus mejores sueños). Y el caso es que la idea de La chica de ayer no era mala (porque no era nuestra, claro está). Se basaba en una serie británica de contenido fantástico con viajes en el tiempo y tramas policiacas (Life on Mars). Sin embargo aquí no hemos sabido darle a la serie el toque maestro para interesar a la exigente audiencia española – que pasa, en su gran mayoría, de series como Perdidos, Carnival, Galáctica, Dexter, Las chicas Gilmore, Big Bang Theory o Dos Hombres y medio, entre otras – adicta al zoo de la Milá, el circo de Jorge Javier y la idiotez de Ana Rosa.

El pasatiempo nacional.

El pasatiempo nacional.

Y es que aquí lo que engancha es el marujeo, el fútbol y las buenas “domingas” (que conste que a mí me molan las mamellas más que a “naiden”). Es por esto que UPA Dance tuvo un éxito más que notable hace seis o siete años (no había muchas tetas pero había carne y sensualidad). Luego llegó El Internado (más recatado) y Física y Química (el desmadre padre), con tórridas tramas, traseros, pechugas, sexo entre adolescentes y adultos, drogas, vicio y cachondeo, para enganchar a púberes salidos en edad de procrear (lo único que muchos de ellos saben hacer). De ahí que los grandes taquillazos hayan sido filmes como Mentiras y Gordas donde sólo hay culos, tetas, hormonas y caiditas sexuales a cascoporro. Pan y circo y el cerebro en pepitoria.

Diario Secreto de una adolescente se emite esta noche a las 22:00 horas y promete poner cachondo al personal que siga la serie y tenga suficiente paciencia como para esperar alguna escena de cama. Yo, desde luego, no voy a verla (de verdad os lo digo; lo juro), no por nada, es que no tengo ganas. Pero me aventuro a vaticinar que su audiencia será suficiente para permitir que continúe la serie al menos dos temporadas, si ofrece a su público lo que ha anunciado: niñitas jóvenes en posturas sensuales. Antena 3 ha encontrado su fórmula: hormonas, instinto animal y cuerpos serranos. El target del producto – profesores “viejunos”, adolescentes salidos de todos los sexos y algún que otro pederasta moderado – se  debe estar frotando las manos (mientras sólo sean las manos); y los directivos de Antena 3 rezando a todos los santos para que les salga bien el invento. Pero, que no defrauden al personal. Al menos tendrán que enseñar un pezón si quieren atraer las audiencias masivas que tanto necesitan para hacer algo de sombra a Tele Basile.

Espero equivocarme, porque la serie tiene una pinta muy cutre y no aporta nada a la televisión en España, aunque la protagonista es muy mona, todo hay que decirlo, y él es un sexy boy de los que hacen salivar a las hembras ibéricas – y es mejor que la “Pestiño” o Belén Esteban – . O quizá no.

Si emitieran imágenes como las que se ven en este video, seguro que conseguían un 25% de share o más. O quizá no.

De cualquier modo disfrútenlo.

29
Ago
09

¿Adónde se fue el estilo Louise Brooks?

No me gusta hablar de modas ni tendencias, entre otras cosas porque es un universo que no entiendo en absoluto. Si bien es cierto que alguna vez escribí sobre los nuevos “modernos” del siglo XXI, alimentados al calor de la bonanza económica y aparentemente extintos (más bien camuflados) por el momento, no quisiera repetirme con un tema que ya ha levantado no pocas ampollas y que considero zanjado.

Si retomo la cuestión es en parte porque alguien me lo ha pedido. La razón es Louise Brooks, una actriz de cine mudo hermosísima, facinante y bizarra como pocas. Su corte de pelo, su forma de vestir, de posar en las fotos y de mirar a la cámara ha sido imitada hasta la saciedad por todas las advenedizas del “moderneo” imperante en los últimos años. Pero la cuestión es: ¿La imitan directamente por admiración incondicional o sólo se copian unas a otras sin ton ni son? ¿Saben qué es una “flapper” o sólo copian lo que es considerado como moderno? ¿Saben que el cine mudo existió o creen que es una leyenda? Tengo mis dudas.

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Recordemos que ser “moderno” (obviemos la acepción de la RAE) implica poseer cierta sensibilidad artísitica (fotografía, pintura, poesía, interpretación), mostrar cierta ambigüedad sexual y hacer alarde de un esnobismo y afectación tales que parezca que hemos viajado a la corte de Luis XV en Versalles o al Nueva York de los 60 con Warhol y su galería de freaks.

La moda es muy importante, a veces incluso lo más importante. El lema del moderno siempre es y será: “No es tanto ser como parecer”. No importa que no seas artista y no poseas ningún talento, el objetivo es parecer especial, sacar la testa del pozo hediondo de la mediocridad, como Yoko Ono al lado de Lennon.

Hace unos tres años, – antes de que se impusiera más el estilo “pin-up”, emulado hasta el hartazgo por modernas y no tan modernas en revistas, televisión, publicidad y entrega de premios -, había algunas chicas que imitaban, quizá sin saberlo, el estilo de la actriz Louis Brooks, mostrando sus pechos en Fotolog, Myspace y demás, protagonizando incluso escenas de ambigüedad sexual, para deleite del respetable.

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Existen mujeres que no quieren ser como Lucía Lapiedra o Victoria Beckam. En el mundo de la autopromoción en Internet hubo quien se abrió paso enseñando sus bellos pechos al estilo de las “flappers” de los años veinte. ¿Es el ansia de parecer diferente lo que impulsa al moderno a abrazar la moda retro o verdaderamente se sienten atraídos por la estética de los “happy twenties”?

Los locos años veinte corresponden a un periodo de bonanza económica que vivió EEUU desde 1922 hasta el crack de 1929. Más o menos como ahora, que hemos vivido una época de vacas gordas desde el 2002 (después del 11-S) hasta el 2009. No sé si tendrá relación o no pero entre 2006 y 2008, toda “modernita” de pro debía parecerse en lo más posible a las “flappers” y así las he visto yo en tropel por el Village Green de Málaga.

Hoy ya no es así, y resulta curioso. Estoy seguro de que la razón no es otra que el efecto de imitación generalizado que ha obligado a los cabecillas del mundo “moderno” a reciclarse para seguir siendo especiales. Los años 60, 70 y 80, el estilo “pin-up” e incluso el atuendo decimonónico de parnasianos y simbolistas han sido algunas de sus opciones para encontrar su lugar por encima de la mediocridad imperante. Resulta paradójico que se les llame “modernos” cuando su estilo no deja de ser retro. Para mí ni son modernos, ni retros ni nada que se les parezca. La palabra es petimetre, del francés (petit maître), que tanto les gusta.

Por mí como si les da por vestirse con toga o de vikingo. Mientras no toquen mucho los huevos que hagan lo que les parezca.

Eso sí, las chicas saben que para ser alguien en el mundo del arte hay que enseñar carnes y lo hacen de cualquier modo. Una idea que os doy chicas: Elisabeth Taylor en Cleopatra.

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Moderna publicitando su talento al estilo "flapper".

19
Ago
09

Me avergüenzo mucho.

Llega una edad en la que no puedes evitar añorar el pasado como si ya fueras un abuelo senil. En pleno “revival” de los años ochenta uno se acuerda de su tierna infancia y le vienen a la cabeza los curris y la Montaña Basura de Los Fraggle, Michael J. Fox en Teen Wolf (De pelo en pecho) o las primeras tetas que pude ver en la pantalla con Porky´s. La Bola de Cristal, Radio Futura, Gabinete Caligari y el desconocimiento de lo que significaba zapear. Sin móviles ni Internet. Sólo la Master System, la Game Boy y los libros del Barco de Vapor (María Gripe) y Michael Ende con las historia de Bastián en Fantasía.

De aquella época no me avergüenzo de casi nada. Todo se tuerce en los años noventa. En el instituto lo guay era ser “grunge” a lo Cobain, con el pelo largo grasiento y la ropa de cateto de pueblo maderero del norte de USA (camisa de cuadros raída y pantalón de pana o vaquero con las rodillas destrozadas). Bunbury era entonces un cantante de rock y no un feriante asmático. Además Michael Jackson dejó de ser negro y no paró de cagarla hasta morir.

Pero lo que más me sonroja de mi época de adolescente son algunas de mis filias literarias. Influido por la idiotez universitaria que ya repuntaba allá por mediados de los noventa, topé con una escritora procaz y dubitativa llamada Lucía Etxebarría. Una compañera pseudoprogresista me prestó el premio Nadal del año 1998, Beatriz y los cuerpos celestes, que sin dejar de ser una gran novela adolescente para niños pijos en plena comezón existencial, encumbró a una escritora en ciernes que hoy se revela como una imbécil con ínfulas de intelectual.

sin comentarios

sin comentarios

Leo el diario Público y me la he topado en un suplemento de verano. No he podido dejar de ruborizarme al ver la de idioteces que esta mujer vomita cada vez que se muestra en público (nunca mejor dicho). De vergüenza ajena. Aún me abochorno más cuando recuerdo la de libros que compré y leí de semejante mamarracha. En lugar de amueblar mi cabeza con literatura de verdad, perdí mi tiempo con boñigas verbales de la talla de Nosotras que no somos como las demás, Un milagro en equilibrio o Amor, curiosidades, prozac y dudas, novela de la que encima vi la película; una majadería como la copa de un pino. No queda ahí la cosa. Que también vi Sobreviviré, bodrio del año 1999 (de la que ella fue co-guionista) que ya demostraba la podredumbre que padecía entonces, y sigue padeciendo, el cine español.

Lucía Etxebarría hace tiempo que ya no escribe novela, ni ensayo, ni poesía (nunca ha escrito poesía, sino que la ha plagiado). Ahora se dedica al noble arte literario de la autoayuda con bazofias del tipo Ya no sufro por amor o El club de las malas madres (que hoy leen las amas de casa aburridas admiradoras de Ana Rosa).

Entre muchas otras gilipolleces ha intentado convertir su entrada en wikipedia en una suerte de propaganda autocomplaciente sin conseguirlo (porque para eso están los lectores que corrigen las memeces de esta individua). En su blog podemos vislumbrar su estupidez, su nauseabunda sintaxis y las polémicas en las que se ve envuelta a cuenta de sus corruptos escritos en wikipedia y lo que no es wikipedia.

Por aquellos turbulentos albores del siglo XXI anduve perdido sin remedio. Buscaba respuestas en Paulo Coelho en lugar de preguntar a Umberto Eco o a Punset. Como mi ex novia era bollera y yo era un inepto con las mujeres (me estoy excusando como ven) quise aprender algo en los escritos de esta feminista estulta y demagoga que era Lucía Etxebarría, en lugar de leer al Marqués de Sade o a Giacomo Casanova. Por aquellos días yo creía que el feminismo era lo más e incluso me sentía culpable por tener pene. El feminismo criminalizaba lo masculino por el simple hecho de serlo (y todavía lo hace) y había que ser un hombre sumiso y temeroso de las mujeres. No las seduzcas, no quieras sexo con ellas, no les grites aunque sean imbéciles e imita a los homosexuales que ellos sí son verdaderos hombres: sensibles, inteligentes y guapos. Depílate, usa cremas y ten una actitud afectada como la que tienen los homoartistas de hoy en día. Afortunadamente Charles Bukowski y Henry Miller me sacaron del error. Me he enmendado en lo posible. Pero aún conservo un libro firmado por Lucía Etxebarría en la estantería de mi biblioteca que delata mi horroroso pasado adolescente (De todo lo visible y lo invisible).

Desde aquí pido perdón por haber financiado durante años las pastillas y el alcohol a semejante escribidora de pacotilla. Al menos con mi dinero habrá podido dar de comer a su hija, a la que compadezco de corazón.

Les doy un consejo: Si quieren buena literatura femenina de verdad, no dejen de leer a Ana María Matute (insigne letra K de la RAE). Un pecado de juventud del que aún guardo buenísimos recuerdos.

Un beso para ella.

Pedazo de novela para los amantes de la fantasía.

Pedazo de novela para los amantes de la fantasía.

10
Ago
09

Televisión demencial.

Cómo es posible que la televisión privada viole siempre la ley con absoluta impunidad. Baste que sobrepasen con creces los minutos de publicidad permitidos por hora; baste que haya cadenas, como Tele5, que se comporten como la camorra napolitana y que la prensa del corazón haga millonarios a asesinos, arribistas y putas de lujo.

Lo que no me parece lógico es que existan programas en los que se engañe de manera descarada a los (digámoslo) espectadores más idiotas, aparte de noctámbulos e insomnes, de toda la audiencia española. Hablo de aquellos concursos oligofrénicos en el que hay que resolver un enigma o algún problema planteado para ganar una abultada suma de dinero, emitidos a partir de ¿las doce? ¿la una? No sé, de madrugada.

Ayer estaba zapeando (con la TDT es ahora bastante más difícil) sumergido en la duermevela de las tres de la madrugada y topé con la siguiente imagen.

No es 77, ni 86, ni 0. No tiene solución.

No es 77, ni 86, ni cero. No tiene solución.

Cuando vi la operación sentí el irrefrenable impulso de resolverla y el deseo de tener un teléfono en casa. Pero mientras intentaba calcular el resultado oía como la presentadora repetía histérica que el resultado no era ni cero, ni 77. ¿Cómo no podía ser cero? Si ya lo decía Bart, multiplícate por cero. Si ven el último signo matemático de multiplicación que precede al cero, el resultado no puede ser otro que cero. 86 x 0 = 0.

Luego empecé a pensar que quizá hubiera alguna trampa. Dice que sumes todos los números que ves en la pantalla y no que resuelvas las operaciones. Me dispuse a calcular mientras llamaban numerosas personas contestando siempre lo mismo: o cero, o setenta y siete, que es el resultado de la suma de todos los números contenidos en el cuadrado sin atender a los signos matemáticos.

Pues bien, no era ni una cosa ni la otra. La gente llamaba como loca dando todo tipo de resultados disparatados, otros daban con la solución correcta mientras la presentadora se reía a mandíbula batiente. Pronto me di cuenta de que se trataba de una miserable estafa (mi cerebro anda lento pero seguro), a no ser que hubiera que sumar también el número de teléfono, el 8000 y el seis de La Sexta. No me lo podía creer. ¿Cómo es posible que el gobierno no acabe con estas estafas televisivas de un plumazo?

No puedo entender cómo dejan que las cadenas se aprovechen de los incautos espectadores nocturnos para hacer caja a costa de la ignorancia o buena fe de la audiencia que no va a pensar que el enigma no tiene solución alguna porque ni van a dar dinero a nadie ni nada.

Pronto me cansé de indignarme y pude encontrar algo interesante para matar el terrible insomnio que padezco: el torneo europeo de póker con un premio de un millón de dólares, que sí se llevó un jugador libanés de mirada fría y rictus imperturbable.

La televisión no deja de asquearme hasta la náusea. Sí que es verdad que existen programas interesantes, a según qué horas, pero se pueden contar con los dedos de una mano. La cuestión es ¿compensa ver la tele? Yo creo que no. Todo es basura, publicidad, estafas con el móvil y homenajes a la estulticia. Además todo lo mejor de la tele está en Internet.

¿Alguien me ayuda a bajarla a la calle y tirarla a la basura?

20
Jun
09

Beba Freeway o paso de vuestro rollo.

Puede que haya llegado el momento de revelar algunas verdades harto evidentes, que el encefalograma plano del capitalismo en quinta y sin frenos, con su catecismo, la publicidad, se han encargado de ocultar a la masa descerebrada de los “trabaja y gasta hasta que te mueras”, consumidores compulsivos de marcas anunciadas en televisión.

No sé si han probado el refresco de cola Freeway que venden en el LIDL. Si no lo han hecho compren al menos uno y denle un trago. Si su cerebro no está marcado a fuego con el logo de Coca-Cola comprobarán que sabe exactamente igual que el refresco que nos quita el sueño con su cafeína, a precios abusivos, obra y gracia de su publicidad millonaria.

El asqueroso anuncio de Fanta, con esa cancioncilla molesta y estúpida, cantada por tres imbéciles masca chapas debería de ser motivo más que suficiente para no consumir dicha marca, que por otra parte tiene su perfecta y muy digna competencia en la bebida Orange de Freeway.

De todos es sabido (de todos los que entendemos algo de este diabólico negocio que se llama publicidad) que el público más estulto es el más vulnerable a los envites de los anuncios en televisión, la imagen de marca, las promociones, las campañas de márketing y demás zarandajas que son veneno para el cerebro y el bolsillo. Es individuo-masa más estúpido es el más consumista y es el que estará dispuesto a vender su alma al diablo con tal de poder comprar lo mejor (o lo que le han hecho creer que es lo mejor) cueste lo que le cueste.

Un ejemplo es el mercado de zapatillas de deporte. Cuántos imbéciles se gastan nada más y nada menos que 80 € en las All Stars cuando las zapatillas Wintop cuestan una cuarta parte y son EXACTAMENTE IGUALES. Está bien, es su dinero, pero no deja de ser curioso el retraso mental que supone creer que se es mejor porque exhibas el logotipo Nike, Adidas u All Stars (o D&G, DC, Volcom, Vans y demás productos para pijos megacaros) .

Existen unos libros muy interesantes acerca de la verdadera cara de estas marcas, representantes de auténticos terroristas económicos que son las multinacionales que se aprovechan de la ignorancia de sus consumidores para darles gato por liebre: Uno es “No Logo” y el otro “El libro negro de las marcas“.

¡Comunista, rojo! Me gritaría más de uno al oír mis diatribas contra la publicidad y las marcas. Craso error. Más de una vez he tenido que entonar un “quién te ha visto y quién te ve”, ya que la ignorancia y la estupidez no entiende de ideologías: Individuos de un comunismo acérrimo (de pegatina claro está), punkis de esos que ocupan casas que no son suyas y declaman contra el PP (aunque no sepan quién es Bakunin y confundan comunismo, anarquismo y socialismo, y mezclen el nazismo con el liberalismo con nacionalcatolicismo), e incluso pies negros tipo Macaco-Manu Chao-Muchachito (“como os quiero planticas”) de esos que te dan la brasa con el desarrollo sostenible, el comercio justo y el buen rollito tipo Amparanoia, que mal rayo les parta y que siempre van con el perro que seguro que come Pedrigee Pal, como digo, esos tipos que todos conocemos son consumidores de móviles de última generación, de zapatillas Nike, Coca-Cola, y además tienen coches de alta cilindrada, por no decir que más de uno tiene un papá abogado, banquero o concejal de la Junta de Andalucía.

La estupidez e hipocresía no tiene límites. En mi caso, puede parecer que me creo superior y no es que me lo crea, no, es que lo soy.

No hace falta ser un hippie chorra, ni un punki camuflado, ni ser comunista (el que quiera que se vaya a Cuba yo me siento bien en democracia, aunque esté podrida hasta las trancas, piensen que al menos no vivimos en Italia), ni un rastafari arrogante y estulto, ni estar dando la brasa todo el día con el feminismo, lo políticamente correcto, el PP, la guerra de Irak y toda esa bazofia pseudoprogresista que se lleva ahora. Tan solo tenemos que comprar en el mercado de Huelin de Málaga, montar en bici más a menudo en lugar de coger el coche (cuando se pueda), pasar de las marcas en calzado y ropa (gastar más de 20 € en unas zapatilla debería ser delito)  y hacer zapping siempre (aunque con el TDT sea más dificultoso): Ver anuncios es malo para el cerebro, seguro.

Y además, podemos beber Freeway fresquito que está muy bueno.

Por cierto un mensaje para los directivos de ENDESA: vigilen sus espaldas.

¡¡¡Bombardeo con mortero a la sede de la SGAE ya!!!.

16
Jun
09

Esnobismo: Ellos saben quiénes son.

Snob: Snob o esnob, contracción del latinismo sine nobilitate, sin nobleza. Persona con pretensiones sociales, desdeñosa de los que considera inferiores y aduladora de los que tiene por superiores. Dícese también de las personas que cultivan en demasía los dictados y adelantos de la moda, particularmente en cuestiones artísticas.

Con frecuencia se busca aparecer, figurar, ante los demás, sin preocuparnos por lo que realmente somos. Ello refuerza un afán de consumismo que parece dar status social entre aquellos que buscan mostrasre frente a los otros.

Para muchos, el snobismo representa una de las formas más superficiales de asumir la vida, el afán más descarnado por consumir, emular y exhibir lo que dicta el momento. Esta tendencia se presenta hoy en forma masiva en la sociedad española (sobre todo en Madrid, Barcelona y cómo no, Málaga).

Para este tipo de personas, lo único que vale es estar a la moda y seguir los parámetros de los que dictan los gustos de la vanguardia (Björk, Lars Von Trier, Jodorowsky…) . Todo, sin importar los costos. De esta forma, asistir a exposiciones de arte (o de fotografía superguay), tener una página propia en internet o acudir regularmente al spa, se cuentan entre las actividades preferidas de este grupo. Y esta realidad se muestra en el único afán de mostrarse como parte de este “aparecer” ante los demás.

Por lo demás parte de la sociedad (los esnob) es contradictoria pues dice que no le gusta el consumismo y las apariencias, pero se condenan sólo en el discurso. Se crean máscaras que esperamos crean los demás y que terminamos creyendo nosotros mismos, con gustos impostados de temas que no entendemos en realidad pero que aparentamos entender.


El aparentar es con frecuencia una forma de buscar ser destacado por lo superficial (ropa, piercing, gustos impostados) en la inseguridad de la valoración de sí mismo desde la integridad de nuestro vivir. Es por ello que un sector de nuestros jóvenes, que viven una etapa de inseguridad, cree y practica el ser objeto de admiración, de identidad, de singularidad, desde un apariencia de superficialidad manifestada en ciertas modas de pelo, de formas de usar la ropa... (pantalones cagados o de pitillo, zapatilla de moda, ropa de moda, gorras de moda, poses de moda, alternativismo rancio y falso de moda, “moderneo” de moda), cuando con frecuencia es sólo un caso de insatisfacción respecto de uno mismo o de un proceso de seguimiento de otros, que implica pérdida y no afirmación de la propia identidad.

Y esto se da en forma más dramática en los adultos jóvenes (entre los 20 y 30 años, hasta incluso los cuarenta) que necesitan formas de apariencia y de consumo para poder sustentar la afirmación de su propio yo. Dependemos de la mirada de los demás y esto hace que las apariencias frente a ellos revistan, en nuestra sociedad, una importancia desmesurada y alienten la superficialidad del vivir.

Se vive para parecer y no para ser. Pareciera ser que valemos por lo que mostramos no por lo que somos...

Eso y mucho más es lo que vivimos hoy en día en nuestra “avanzada” ciudad cultural (2016), llena de “artistas” al calor del poder (PP y PSOE), e “intelectuales” (pseudointelectuales), que no son más que una pandilla de esnob, muy catetos e incultos, pero con máscaras capaces de engañar a los bobos como ellos, pero no a nadie con una inteligencia y cultura media, es decir, con dos dedos de frente.

Ellos saben quiénes son.

Fuentes: RAE y Esudios Sociólogicos Actuales by Ciro Schmidt.