Posts Tagged ‘artículo

07
Abr
11

Quiero ir a la contra. Lo sé, es puro esnobismo; me gusta llamar la atención. Como no soy diferente quiero al menos aparentarlo. Hoy sonrío (no es la marihuana), no voy a ser pesimista, o como mis amigos me dicen: un puto cenizo muy pesado y coñazo. Voy a entrenarme en el optimismo teatral más radical y visceral (ahora me creo poeta). Si pruebas a no leer prensa, y no te crees nada de nada, pero simulas creerlo todo y piensas que nada es imposible, pues es un primer paso ¿no? Sé de buena tinta que esto encanta a las nenas. Ríe, sonríe, carcajéate y hazlas reír (y gasta 15€ en el cine, y 20€ en la cena y 50€ en copas) y lo tienes todo hecho; o casi. El integrado es más sexy que el apocalíptico; a las mujeres no les suelen gustar los tristes (hablan todo el tiempo de asuntos aburridos que no interesan a nadie) . Qué tarde descubren algunos que no hay que tomarse la vida en serio (Why so serious?); algunos maduramos tarde (o nunca, según se mire). Hoy además, para más inri (IESVS NAZARENVS REX IVDAEORVM) -tenía ganas de meter latinajos para parecer más cultivado- brilla el sol, hace calorcito, me pica sobremanera la entrepierna (tengo novia, olé yo) y al menos viviré veinticuatro horas más (o menos).

Voy a ser del todo positivo a pesar del pescado radioactivo de las tierras niponas (básicamente Japón); voy a bailar (sobre tu tumba) aunque los dirigentes de mi país (y también el de los demás) sean unos malnacidos codiciosos e inútiles que no saben ni rascarse el culo sin llenarse de mierda los dedos; qué gracia tienen los “jodíos”. Yes we can, porque la vida es bella y podemos superarlo y no hay nada imposible y podemos hacerlo y… Dios qué “subidón”, esta coca es la caña. IN GOD WE TRUST, que me cago en “tó”.

El Payaso.

Krusty el payaso.

Quiero hablarles de mi tierra: Andalucía; Al-Ándalus para el mundo árabe. En mi tierra siempre brilla el sol excepto cuando llueve en invierno y otoño y primavera. En Andalucía la gente siempre está contenta, canta flamenco y tiene una “grassia que no no puéh aguantá”. ¿Por qué? Pues yo que sé, eso es lo que se dice por ahí (Andalucía te quiere y tal y cual). Igual es por la gracia que tiene la Junta, propiedad del PSOE, que es más corrupta que el agua de mar de Japón tres días metida en los oídos. O igual es por el paro (olé mi gente ociosa en la calleeeeeee fumando petardos y tocando verdialeeeeees; olé mi gente de Andalucíaaaaaaa, sentada al fresco de noche y de díaaaa…). No sé troncos, yo estoy “rallao” o “rayao” o rallado o rayado, que al final es lo mismo (o no) y es decirlo todo y no decirte nada; no sé si me entendéis lo que quiero decir.

En resumen y para acabar este tostón,  quiero invitar al lector a una meditación profunda y constructiva sobre el cosmos, la vida, el universo y la naturaleza humana, citando a un insigne filósofo de este nuestro tiempo, la época que nos ha tocado vivir, una era posmoderna (que no esnob), aciaga (que no jodida) y contradictoria (que no tarada). Como muy bien dijo el bueno de El Cordobés: “es mentalizarse y quererse de verdad. Sano, ese cuerpo, tener potencia, ser feliz, quererte tú mismo, a quererte tú mucho, porque quieres también al que tienes a tu lado y todo sale de verdad y del deporte” (todo esto con un acento de cateto andaluz con pasta que lo flipas).

Y no hay más cera que la que arde.

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18
Ago
09

Patente de Corso. Por Arturo Pérez-Reverte. 16-08-2009

[…]

Libros. Hay muchos en la habitación, y jalonan veinticinco años de una vida. Infantiles, aventuras, viajes, textos escolares, materias universitarias, novela, ensayo, arte, historia. Desde niño, leyéndole cuentos e historietas, orientándolo con cautela, ella fue transmitiéndole el amor por la palabra escrita. La puerta maravillosa a mundos y vidas que acaban por multiplicar la propia: aspiraciones, sueños, anhelos cuajados en largas horas de lectura y templados en la imaginación. La intensidad de una mirada joven que explora el mundo en el descubrimiento de sí misma. Estos libros llevaron al muchacho a reconocerse entre los demás, a moverse con seguridad por el territorio exterior, a descubrir y planear un futuro. A estudiar una carrera bella y poco práctica, relacionada con la lengua, el pasado, el arte y la historia. A licenciarse en sueños maravillosos. En cultura y memoria.

Ahora ella, inquieta, se pregunta si hizo bien. Si la lucidez que estos libros dieron a su hijo no sirve más bien para atormentarlo. Lo sospecha al verlo salir de casa para entrevistas de trabajo de las que siempre vuelve hosco, derrotado. Cuando lo ve teclear en el ordenador buscando un resquicio imposible por donde introducirse y empezar una vida propia: la que soñó. Cuando lo ve callado, ausente, abrumado por el rechazo, la impotencia, la falta de esperanza que pronto sustituye, en su generación, a las ilusiones iniciales. Recuerda a los amigos que empezaron juntos la carrera animándose entre sí, dispuestos a comerse el mundo, a vivir lo que libros y juventud anunciaban gozosos. Cómo fueron desertando uno tras otro, desmotivados, hartos de profesores incompetentes o egoístas, de un sistema académico absurdo, injusto, estancado en sí mismo. De una universidad ajena a la realidad práctica, convertida en taifas de vanidades, incompetencia y desvergüenza. Pese a todo, su hijo aguantó hasta el final. Fue de los pocos: acabó los estudios. Licenciado en tal o cual. Un título. Una expectativa fugaz. Luego vino el choque con la realidad. La ausencia absoluta de oportunidades. El peregrinaje agotador en busca de trabajo. Los cientos de currículum enviados, el esfuerzo continuo e inútil. Y al fin, la resignación inevitable. El silencio. Tantas horas, días, años, de esfuerzo sin sentido. La urgencia de aferrarse a cualquier cosa. Hace una semana, cuando llenaba el formulario para solicitar un trabajo de dependiente en una tienda de ropa de marca, el consejo desolador de un amigo: «No pongas que tienes título universitario. Nadie emplea a gente que pueda causarle problemas».

[…]

Fragmento del artículo La habitación del hijo publicado por don Artuto Pérez-Reverte en la revista XL Semanal del 16 de agosto de 2009.

30
Nov
08

La lucidez del visionario.

En el Semanal número 577 del 15 de noviembre de 1998 don Arturo Pérez Reverte publicó un esclarecedor artículo en el que vaticinaba la debacle económica que nos está deleitando hoy día, tras diez años de orgía urbanística y especulación neoliberal, que viva el capital y olé.

Don Arturo, convencido como está de que un pesimista es un optimista razonablemente informado, gran conocedor de la historia universal (que para quienes tengan dudas, es una disciplina que sirve entre otras cosas para predecir errores venideros y evitar tropezar con los mismos escollos del pasado, últil a la postre, en contra de lo que generalmente se piensa) ya barruntaba hace diez años que toda esta fiesta ultraliberal y especuladora nos iba a amargar la leche. Habría seguro quien dijera que el señor Reverte estaba loco de atar, o que era pueril e inmadura su forma de ver el mundo, como me afirmó una vez cierto periodista algecireño, de origen sevillano, algo ebrio y después de haber patinado dos veces, dando con sus huesos en tierra en calle Larios tras una conferencia en el ateneo de Málaga.

Yo no quiero decir nada, pero la si hacemos balance de los diez años de historia que llevamos del siglo XXI, el resultado no es muy alentador: atentados terroristas en todo el mundo, radicalización religiosa de judíos, católicos y musulmanes, resquebrajamiento del sistema financiero, guerras en África por el diamante o el coltan, hambrunas, desigualdad, paro, calentamiento global y destrucción del medioambiente, o lo que es peor, la caterva de gaznápiros que lo niegan, así como niegan los males del ultraliberalismo salvaje (véase Aznar, Esperanza Aguirre, Jiménez Losantos, pseudointelectuales como Sánchez Dragó, Rodríguez Braun).

Pero vamos, los hay que con un “anda ya, que no hay crisis, que hay dinero para todo, ¿no ves a la gente comprando?”, te desautorizan y te dejan por un orate gilipollas amargado.

Como decía el bueno de Aznar: “todo va bien, España va bien” (acuérdense que ya nos lo decía en el 98). Pues nada señores, sigamos pensando que todo va bien, como que Málaga está limpia y seremos capital cultural en 2016, ¿no, señor de la Torre?

Lo dicho, lean el artículo y alucinen con el pesimista más ilustre de este nuestro amable y próspero país.

16
Nov
08

El maestro sigue haciendo amigos.

Cuando digo que este país es una mierda, algún lector elemental y patriotero se rebota. Hoy tengo intención de decirlo de nuevo, así que vayan preparando sellos.

Éste es el inicio del último artículo publicado por don Arturo Pérez Reverte en el XL Semanal. No tiene desperdicio y recomiendo leerlo porque refleja muy bien lo que pasa en este nuestro maravilloso país europeo lleno de tolerancia, sentido común y solidaridad.

Os dejo además otra perla del “maestro”, publicada el 19 de marzo de 2006 acerca de las feministas; porque don Arturo las menciona levemente en el artículo anterior y porque precisamente ayer parlaba sobre ellas con mi compadre y vecino Gonzalo; conversación motivada por las posiciones, un tanto radicales a mi juicio, de su compañera de piso. Por supuesto mi compadre no comparte en absoluto mi parecer, muy feminista él, y considera legítimas cierto tipo de reivindaciones, a mi juicio absurdas, que enarbolan ciertas feministas, a mi juicio un tanto descerebradas.

En fin aquí os dejo dos artículos de oro del “maestro” don Arturo Pérez Reverte, plagados de polémica y provocación. Abténganse mentes impresionables y políticamente correctas.

La osadía de la ignorancia.