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29
Ene
10

Don´t worry be happy.

Es maravilloso. Los placeres de la pobreza, que dirían los “Héroes”. Jesucristo estaría orgulloso de mí. “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados “ Mateo 5:1-12.

Como arroz y pasta casi todos los días. De vez en cuando algún bocadillo de chorizo y sobras que me da mi novia: platos cocinados con verduras y legumbres (las vitaminas son necesarias). Estas navidades me han regalado una tripa de lomo. La he compartido con mi gente; sí, soy una buena persona ¿y qué?

Pero no el mejor. El mejor, sin duda, es mi “hermano” Gonzalo que siempre me arrima alimento cuando voy a su casa a intentar disimular mi mierda. El mejor, sin duda, es Galileo, el “artista”, que me invita a cenar siempre que lo visito, incluso cuando ya voy cenado; cenar dos veces es la manera de cumplir la comida que no harás al día siguiente. Una vez me pagó hasta un corte de pelo. Sí, soy un miserable sin dignidad, perdedor de perdedores, ¿y qué?

La luz son 145 euros al mes. El alquiler son 300 euros al mes. El teléfono 15 euros al mes. La matrícula de la universidad cuesta 700 euros. Un título de idiomas que no demuestra nada cuesta 165 euros; Do you know what I mean?

No necesitamos gente”. “La cosa está muy mal”. “En Madrid está un poco mejor pero no tanto”. “En el extranjero no creas que es mejor”. “No necesitamos gente”. “Lo siento, estamos completos”. “I´m sorry we need native speakers”.”Lo siento, eres demasiado bajo, feo, guapo, listo, tonto, limpio, guarro…”

“Eso de la crisis es un cuento; el que quiere trabajo lo encuentra”. “Yo no veo que la cosa esté tan mal”. “La culpa es de ZP”.

Hay que ser positivos. No es tan malo con el estómago lleno. Y qué si no puedo tener casa, ni comprarme ropa, ni tener un coche, ni trabajo estable, ni puedo tener hijos, ni casarme, ni formar una familia, ni dormir tranquilo de noche, ni vivir tranquilo de día. ¡Ey!, al menos estamos en la Costa del Sol: La playa, la feria, las tapas, la fiesta. ¡Olé, mi “arma”! ¡”Arsa”! “Viva “Andasulía” y la madre que nos parió”. Andalucía te quiere; Andalucía imparable; y tanto, pararla más es imposible.

¿Tienes carné del partido? No. ¿Tienes un padre empresario? No. ¿Conoces quien te pueda enchufar en algún lado? No. Entonces estás jodido chaval.

“Always look on the bright side of life”.

Dios bendiga a los Python.


12
Dic
08

Gomorra.

Ayer fui a ver la película de Mateo Garrone, basada en la obra homónima del aguerrido periodista napolitano Roberto Saviano. No he podido esperar a leer el libro antes, por miedo a que la retiren de la cartelera en breve (y es que donde esté “Una conejita en el campus” o “High School Musical”, que se quite todo lo demás). Así que, si hay suerte y los Reyes Magos no son simpatizantes de la Camorra, podré disfrutar de la obra de Saviano en enero.

Supongo que con la película no basta para hacer un juicio de valor acerca de lo que se cuenta en la obra de Saviano, fruto de un trabajo de investigación “con un par” y que ha tenido como resultado el exilio de su autor. Ni que decir tiene que la película es espeluznante, y no por mala, sino por el realismo crudo y sórdido que muestra en su metraje. No vemos en la pantalla la clase y finura de don Corleone o Tony Soprano y los suyos, sino una gentuza que mata, estorsiona, roba e incluso contamina su propia tierra con vertidos tóxicos para obtener pingües beneficios.

La mafia napolitana aprovecha cualquier negocio ilegal para obtener millones de euros de las drogas, las armas, la prostitución, la alta costura, los negocios inmobiliarios (cómo no), etcétera; unta a políticos, policías y empresarios para alcanzar sus inicuos fines y no duda en reclutar a niños para que menudeen en las calles o simplemente ayuden en algún trabajo peligroso.

La película es absolutamente genial. Se trata de un filme – documental que recoge la tradición heredada del neorrealismo italiano y el documentalismo de la primera mitad del siglo XX. El resultado es una película extremadamente objetiva, desgrarradora y llena de crueldad y corrupción humana; un documento gráfico que muestra las lacras de la sociedad italiana, con un gobierno inoperante y corrupto, alejado del ámbito social, aquejada de una desigualdad que por sí sola no explica el fenómeno de la mafia en Italia. ¿Por qué existe la Cosa Nostra en Sicilia, la Ndràngheta en Calabria y la Camorra en Nápoles? Eso sería como preguntar por qué en España tenemos a ETA, por qué hemos tenido un gobierno socialista corrupto en los ochenta y por qué ha habido especulación inmobiliaria en todo el país y casos de corrupción en los municipios de Marbella y Estepona, o Coslada en cuanto a la corruptela policial, entre otros; la respuesta es bien sencilla: porque es el estilo latino “weeeeaaaaah”. No me hagan caso, es sólo una broma, y aunque sé que el tema es serio, prefiero reír por no llorar.

El filme se ha rodado en plena Nápoles, en los barrios más marginados donde los camorristas campan a sus anchas como los dueños de todo y de todos los que allí habitan. Fijaos cuando veáis la película en los paisajes napolitanos y decidme si no os recuerda a los barrios de La Palmilla, Huelin, Guadalmar, Churriana o el Polígono del Guadalhorce en Málaga, o a las 3000 viviendas de Sevilla; los jóvenes que aparecen en el filme, que admiran profundamente a los cabecillas de las bandas de camorristas, son auténticos “canis” o “merdellones”, con sus “piercings”, sus cadenas de oro, sus chándales, los peinados rasurados y las ínfulas de tipo duro. Las chicas os las podéis imaginar; a veces, durante el visionado de la película parecía estar viendo un documental de Callejeros grabado por acá cerca; cuando la veáis entenderéis a lo que me refiero.

El libro de Saviano y la película han suscitado numerosos comentarios y discusiones, de hecho en CNN+ pude ver un debate muy interesante en el que analizaban el fenómeno de la mafia en Nápoles, sus causas y consecuencias. Las consecuencias todos las conocemos más o menos, al menos los que hemos visto la película, por lo que no merece más vuelta de hoja; pero en el asunto de las causas sí es cierto que existe un abismo insalvable entre aquellos, como el propio Saviano, que señalan al capitalismo salvaje como el principal resposable de esta aberración, y los que defienden a ultranza la globalización y, sin ver más allá de sus narices, aseveran que la causa es fruto sólo de la idiosincrasia italiana, proclive a la delincuencia y el homicidio.

Encontré un artículo de Mario Vargas Llosa en El País que ilustra muy bien ese denuedo cerril que caracteriza a los liberales de nuevo cuño ultraconservador que se afanan en defender a ultranza un sistema que, como vemos, hace aguas por todos lados y cae en las contradicciones más innobles como ya hiciera el comunismo hace algunos años. Y es que la demagogia no entiende de fronteras ni de ideologías; la padecemos tanto desde la izquierda estéril y corrupta, como desde la derecha depredadora y deshumanizada.

El señor Vargas Llosa demuestra que como escritor es excepcional (no en vano es uno de mis escritores favoritos por ser de los únicos que yo podía asimilar cuando leía literatura hispanoamericana hace seis o siete años), pero su pensamiento anda algo nublado, primero, a causa de los estropicios perpetrados por los movimientos revolucionarios de corte populista y marxista en todo lo largo y ancho del contienente, y segundo, por la tendencia natural de los artistas y literatos a volverse acomodaticios y afectos al bienestar que les porporciona el éxito y el reconocimiento en el Primer Mundo.

Señor Vargas Llosa, usted mismo reconoce que la Camorra no sólo opera en negocios ilícitos sino que también invierten sus capitales en empresas legales, como la construcción (la reconstrucción de las Torres Gemelas, por ejemplo) o el turismo. No es un secreto que a la Costa del Sol la denominan La Costa Nostra y que en gran parte de la especulación inmobiliaria sufrida en España planea la sombra de la mafia napolitana. El sector de la alta costura aprovecha la capacidad de maniobra de esta organización para conseguir cada vez más beneficios a un menor coste. Y le corrijo, porque se ve que en esa parte de la película andaba usted despistado: la mujer que aparece con un vestido blanco de firma, el cual no fue diseñado por un jefe de la mafia, sino por un sastre a su servicio, no es Angelina Jolie sino Scarlett Johansson. Los jefes de la mafia no son sastres señor Vargas Llosa, son delincuentes. Le recomiendo que vea la película de nuevo porque o se quedó dormido o no se enteró de nada.

Usted discrepa con Saviano en que el capitalismo no es el problema, sino la sociedad italiana. ¿No se acuerda usted del Chicago de los años 30, de Al Capone y el ascenso de la mafia siciliana, judía e irlandesa que reinó hasta los años ochenta en las calles de New Jersey o Nueva York? ¿No ve usted cómo funcionan los casinos en Las Vegas o cómo la mafia se ha ido inmiscuyendo en la política de todo el mundo? ¿No sabe usted cómo funciona el cartel de Colombia? ¿Ha visto usted American Gángster? ¿En qué periodo de la historia de Rusia se ha hecho fuerte la mafia rusa? ¿Qué pasaría si rodaran una película sobre la Yakuza japonesa? ¿Qué opina de Silvio Berlusconi? ¿Y de Julián Muñoz? ¿Y de que mataran a Lincoln, a Kennedy o a Luther King? ¿Sabe usted quién financia las guerras en el Congo para obtener el valioso coltan con el que fabricamos ordenadores o iPods? Guantánamo, las niñas en China, las fabelas en Brasil (vea Ciudad de Dios), la guerra por los diamantes en Sierra Leona (vea Diamante de Sangre), los secuestros en Colombia, las FARC, la violencia en México, etcétera.

¿Sigue pensando que sólo es Italia quien anda podrida? Le recuerdo que gobierna un conservador como Berlusconi que ha demostrado que el movimiento “neocons”, iniciado por Reagan y la Thatcher, ha fracasado estrepitosamente, aunque sea políticamente incorrecto atacar el pensamiento único del neoliberalismo que usted profesa.

Llámenme rojo, reaccionario o anarquista, pero es así. Si todo lo que ocurre en el mundo, sea en Nápoles o en la India, no es causado por un sistema injusto, criminal e inmisericorde con el desfavorecido, que venga Dios y lo vea.

Un mensaje para los vándalos descabezados antiglobalización de Grecia y España: ése no es el camino.

16
Nov
08

El maestro sigue haciendo amigos.

Cuando digo que este país es una mierda, algún lector elemental y patriotero se rebota. Hoy tengo intención de decirlo de nuevo, así que vayan preparando sellos.

Éste es el inicio del último artículo publicado por don Arturo Pérez Reverte en el XL Semanal. No tiene desperdicio y recomiendo leerlo porque refleja muy bien lo que pasa en este nuestro maravilloso país europeo lleno de tolerancia, sentido común y solidaridad.

Os dejo además otra perla del “maestro”, publicada el 19 de marzo de 2006 acerca de las feministas; porque don Arturo las menciona levemente en el artículo anterior y porque precisamente ayer parlaba sobre ellas con mi compadre y vecino Gonzalo; conversación motivada por las posiciones, un tanto radicales a mi juicio, de su compañera de piso. Por supuesto mi compadre no comparte en absoluto mi parecer, muy feminista él, y considera legítimas cierto tipo de reivindaciones, a mi juicio absurdas, que enarbolan ciertas feministas, a mi juicio un tanto descerebradas.

En fin aquí os dejo dos artículos de oro del “maestro” don Arturo Pérez Reverte, plagados de polémica y provocación. Abténganse mentes impresionables y políticamente correctas.

La osadía de la ignorancia.


15
Nov
08

A la carga.

Al fin he recuperado mi ordenador tras dos agónicos meses de angustias y ansiedades. La tarjeta gráfica “made in China” decidió dejar de funcionar un buen día de septiembre; el establecimiento que me vendió la computadora miró hacia otro lado y la compañía fabricante, cuyo nombre omitiré por vengüenza y mutuo acuerdo de no zaherirlos en la red, quería cobrarme la reparación aunque estuviera en periodo de garantía. Así que raudo me fui a Consumo y luego de algunas palabras amenazantes al humilde empresario que no quería asumir su responsabilidad, conseguí que me arreglaran el portátil sin ningún coste, al menos económico.

¿Qué me he perdido todo este tiempo? Sobre todo el concurso de blogs del diario 20minutos al que me inscribí y que no he podido atender como es debido. Al menos obtuve dos o tres votos, de amigos supongo, que obviaron el hecho de que no lo actualizara muy a menudo, o casi nunca.

De cualquier modo, ya he recuperado mi antigua vida de “bloguero” y vengo con las pilas cargadas a tope. ¿Quién quiere premios y reconocimientos? Si tuviera admiradores (soñar es gratis), supongo que éstos se preguntarían qué ha estado haciendo su “blogger” favorito durante todo este tiempo en que su ordenador de baratillo ha estado en tratamiento. Pues bien, trabajar aquí y allá para ganarme unos cuartos, leer un poco, no mucho, ver muchas películas (como la nueva de los Cohen) y recuperar el dañino vicio de ver televisión, ese grande y poderoso medio incomprendido, pero muy placentero y adictivo; la excelsa televisión, injustamente llamada “caja tonta”, cuando los tontos en realidad son los que la ven, como yo, por ejemplo. No sé si fue la depresión por haber perdido el ordenador, la falta de medios económicos, la crisis, el paro, la abulia general que me invadía, pero he consumido más televisión de la que las prescripciones médicas recomiendan; los excesos se acaban pagando tarde o temprano.

Y sabéis de qué me he dado cuenta durante todo este tiempo, pues de que nuestro país apesta como un estercolero ponzoñoso y deleznable. Bueno, esto ya lo sabía, pero cuando uno se asoma a la televisión e intenta que su cerebro no se infarte, se da cuenta de que en esta nuestra patria amada falta algo de sentido común y muchos euros que invertir en cultura y educación.

Ahí tenemos a Telecinco, bastión de la estulticia televisiva nacional, que ha demandado a Ángel Martín de Sé lo que hicisteis por utilizar videos sin autorización. Todo porque ahora Telecinco quiere recuperar su liderazgo en la franja horaria de la sobremesa y no sabe cómo lo va a conseguir. Acostumbrada a no tener parangón, prueba suerte por la vía judicial para ser competitiva porque no admite que le coman el terreno. Pero lo peor de todo es que encima un juez mentecato, de esos que dejan libres a violadores, pederastas y asesinos, le da la razón al matón de Vasile y estropea uno de los mejores programas que se emiten hoy por hoy por televisión.

No sólo nos tenemos que tragar que paguen millones a la impresentable de Violeta Santander por comparecer en un programa de “telemierda ” típicos de Telencinco, sino que además ahora le toca el turno al acémila de Julián Muñoz, al que todos lo periodistas del corazón doran la píldora, después de lo que ha montado este señor en Marbella. Manda huevos la cosa, que Telecinco demande a La Sexta cuando ellos a través de Aquí hay tomate, han denigrado multitud de vidas, regodeándose en el morbo y violando sistemáticamente la intimidad de las personas y personajes públicos de este paraíso renacentista que es España. Y encima ahora les llenan los bolsillos a delincuentes e indeseables para lanzar más carnaza a la audiencia retrasada que lo consume.

Pero la culpa no es de el señor Vasile, ni de la pija estulta de la Quintana, ni de la maruja de la Campos, ni de la merdellona de la Esteban, ni de la prepotente de la Milá, ni del tirantes, ni de Lucía Riaño, ni de Jorge Javier Vázquez, ni de Emma García, ni de los retrasados mentales de Gran Hermano, no. El problema son todos los miles de espectadores gilipollas que ven Telecinco y convierten a la más ruin cadena de España en la más vista del país. No digo que se vea Antena 3 que a veces es incluso peor (Física o Química, por dios de mi vida), pero se pueden barajar otras opciones. Todo es probar.

El caso es que Sé lo que hicisteis ha perdido mucho con el varapalo que le ha dado Telecinco en los juzgados. Pero es que yo no lo entiendo; de toda la vida se han hecho programas de “zapping”, desde que lo inventara Canal +, sin que haya habido problemas de ningún tipo. De hecho Canal Málaga saca imágenes de Telecinco y no creo que pague nada por ellas. Pero claro, cuando se emiten en la sección de Ángel Martín, adquieren una nueva dimensión, un nuevo significado, que pone en evidencia, gracias al humor del señor Martín, la ridiculez y la mala calidad de la programación de la cadena con más facturación nacional e inversión publicitaria. Pero vamos, esos “shares” tan altísimos en casi todas las franjas horarias son fruto de una población adocenada y mentecata, “made in LOGSE”, que se traga todo el estiercol hertziano que le echen.

A Telecinco le salió un grano en el culo, que era Ángel Martín, y en lugar de quitárselo con inteligencia y astucia, ha utilizado la justicia podrida de este país, que siempre ampara la iniquidad y la estupidez.

Os animo, a los pocos que me léeis, a hacer boicot a Telecinco y ya de paso a Antena 3, cuyos únicos programas que se salvan son Los Simpsons y American Dad; de Telecinco en cambio no se salva ni el logotipo. Sé que las audiencias de esta basura de cadena no se resentirán, pero por hacer el llamamiento no pierdo nada: No veáis Telecinco si no queréis acabar como la duquesa de Alba.

Por contra, os recomiendo Plutón BRN Nero en La 2 (pobre cadena) los miércoles a las 22:30; no todo va a ser veneno para el cerebro.

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30
Ago
08

Apostillas a Puta Vida.

Menuda sorpresa las 1955 visitas y los 17 comentarios de mi post, que no sabía que iba a leer tanta gente – normalmente sólo me leen mis colegas – ni que iba a levantar tantas ampollas.

Quiero dejar claro varios aspectos acerca de mi entrada, de la que estoy muy orgulloso, sobre todo porque ya me basta con un par de repasos para no cometer errores (soy así de lerdo), aunque alguno habrá.

Para a quien le interese, es cierto que soy un amargado y frustrado individuo; oscuro, airado y lleno de pesimismo insoportable, el cual destilo en mi blog con absoluta libertad. Las causas de mi mala uva son de índoles psicológicas; mi madre murió cuando yo tenía 17 años, ahí es nada. Aparte, me encanta Reverte, Baroja, Galdós, Valle-Inclán, Larra y demás literatos que siempre han sido muy críticos con esta bazofia de país en que vivimos; y esto, por fuerza, te forja un carácter muy particular.

Por lo demás, conozco a mucha gente, tengo novia y buenos amigos; como, follo y duermo satisfactoriamente, soy educado y sociable, no soy demasiado estulto ni un pedante sin remedio y en general tengo una vida plena y saludable. Lo malo es que no tengo dinero, suspendí las oposiciones para profesor de secundaria y ahora tengo que enfrentarme a un mundo hostil sin el abrigo que te proporcionan unos buenos euros en el banco. Creo que todo esto me legitima para ser todo lo oscuro, depresivo y amargado que se me antoje.

Dicho esto, es cierto que debo cuidar los insultos porque es una muestra de poca elegancia y falta de estilo, aunque tampoco pretendo ser elegante ni tener estilo. Es verdad que no todo es tan negativo en Málaga, aunque me reafirmo en todo lo que he declamado en mi escrito y suscribo todo lo que han opinado los demás en la misma dirección.

Para empezar, en Málaga están las malagueñas, maravilla admirada por todos los extranjeros que he conocido, y son muchos, aquí en la capital de la Costa del Sol. Mi novia es malagueña y es tan guapa que deslumbra. Es un hecho impepinable que las chicas de Málaga – en general las de toda Andalucía – tienen algo que enamora. Hay muchas y la mayoría son de una belleza que tira de espaldas. Si a ésto le sumamos la ingente cantidad de alumnas de Beca Erasmus que pasean su palmito por las calles de la ciudad todo el año, pues el resultado es que en Málaga el deleite visual está garantizado (aparte de que follar gratis nunca supone un problema). Nota al comentario anterior: no quiero susceptibilidades feministas porque no estoy llamando zorras ni putas a las chicas de Málaga. Hay mucha calidad y cantidad y eso facilita las cosas, eso es todo. Tengo novia desde hace tres años y en nada me afecta esta ventaja, pero es la pura verdad; es fácil encontrar una mujer bella en la ciudad de Málaga.

Luego tenemos los boquerones fritos que están para cantarle saetas, y que puedes comprar en el mercado a muy buen precio; lo único malo es que los de ahora son algo pequeños. En feria todos bebemos Cartojal, un vino dulce autóctono, fresquito y muy rico. A mis amigos alemanes, letones, franceses y checos les encanta y por eso se han llevado una caja cada uno para su tierra al marcharse.

Gracias a dios que en Málaga existe la playa de Maro, que nada tiene que ver con la Malagueta o la Misericordia, que son un punto donde confluyen toda la morralla malagueña, las natas marrones en el agua, y la arena sucia llena de tierra nauseabunda, cuando no nos visitan las medusas.

Luego están Los Baños del Carmen, un enclave alternativo, muy acogedor y confortable. Suele reunirse allí gente un poco esnob: hippies, modernos y alternativos en general, pero está muy bien. Como Francisco de la Torre no ha podido montar su tinglado pijo para los “bien-planchados” de Málaga, pues está un poco dejado de la mano de dios. En general la gente lo cuida, aunque ahora en verano es más complicado.

Qué más. La Catedral no está mal, Gibralfaro, La Alcazabilla, El Pimpi, el teatro Cervantes – si fuera más barato -, la Concepción, el zoológico de Fuengirola. No todo es tan malo, pero sí es cierto que nuestro alcalde es un palurdo que sólo gestiona el centro histórico que es lo que da dinero, mientras deja el resto de Málaga arrumbada. Málaga tiene suciedad para dar y regalar; nuestra idiosincrasia es totalmente provinciana y además tenemos esa estupidez de odio a Sevilla que nos delata como una pandilla de acomplejados conscientes de nuestra inferioridad, pero incapaz de reconocerlo, porque “Málaga, canioh, eh lo mehó”.

Siento si ofendo a alguien con los que escribo sobre mi tierra, mi comunidad autónoma y mi país en general. Jamás seré como Pérez Reverte o Baroja pero pienso como ellos y los admiro profundamente. Estos escritores son amargos como el mate, al igual que lo fue Quevedo y critican con ferocidad su tierra porque hay lacras que son insoportables en los tiempos en que vivimos y eso no quiere decir que no me sienta español, andaluz y malagueño. España es mi país y lo amo, pero cuando cualquiera critica a su padre, madre o hermano, ¿acaso deja de amarlo en algún momento?

En fin, son complejidades que los que han puesto el grito en el cielo jamás podrán entender, porque para ellos hay que autoengañarse y opinar que algo es bueno cuando no lo es. Lo políticamente correcto es decir que en Málaga todo va bien, que hay que apoyar la capitalidad cultural, practicar el buen rollito, ser moderno y nada de poner pegas porque todo reluce como el oro.

Pues no. El mundo (mi mundo) apesta y lo detesto. Pero luego están la mujeres, la buena comida, el vino, la cerveza, la marihuana, la literatura, el cine y la música, que son de las pocas cosas que me impulsan a seguir viviendo; aparte de la curiosidad.

18
Mar
08

Hipocresía neoliberal.

¿Por qué nadie le tose a China? Es lo de siempre; si eres rico, aunque seas un cretino integral sin entrañas, sin un ápice de compasión o decencia, con el fajo asomando en el bolsillo ya se sabe, puedes cagarte en la capilla de don Benedicto que nadie te dice nada. Es más, si los euros son tu fuerte (si eres Pizarro por ejemplo), puede hasta que te rían la gracia y aplaudan tus escatologías.

Resulta curioso cómo tenemos que tragar con la demagogia neoliberal de los de siempre, que lanzan su indignación iracunda contra Cuba y su régimen caduco, tanto en radio como en prensa; o soportar las risas a pecho partido que suscita entre estos fanáticos del status quo económico la caída de la URSS mientras se jactan, hinchados por el orgullo de quienes el tiempo ha dado la razón, con un “lo veis como no funciona, enemigos de la libertad; que nosotros llevábamos razón (de repartir nada, que todos no somos iguales)”. Se olvidan de que gracias a un dúo de lunáticos como fueron Marx y Engels, la burguesía industrial, tan ilustrada y racional como se presumía, no pudo seguir esclavizando a más niños y trabajadores en general, y que la jornada laboral es, digamos, más “asequible”, gracias a un hombre que no supo hacerlo mejor. El caso es que a estas alturas todos sabemos que el régimen comunista es una aberración insoportable (Bakunin tenía razón, al menos en eso); nadie discute esta cuestión por mucho que el neoliberalismo demagógico se empeñe en reforzar sus posturas infumables con el mismo manido argumento; lo sabemos señor Braun y señor Dragó, no hace falta que lo repitan a cada instante. Mas esto no quiere decir que el neoliberalismo de moda sea la panacea, aunque actualmente no haya otra opción. Sin embargo, ¿por qué Castro es un enemigo de la libertad y la democracia (que lo es), y China es tan fantástica como para celebrar unos Juegos Olímpicos? A ver si ahora va a resultar que lo que importa no son los derechos y libertades del pueblo sino sólo el aperturismo económico y el capitalismo a tocateja. Si Castro se animara y abriera sus mercados tanto como desean los liberales de veraneo en las Seychelles, ninguno de ellos pondría reparos a dictadura alguna, sea la que sea. Sí, sí, se dramatiza mucho y todos se rasgan las vestiduras porque el pueblo cubano sufre penurias, no come hamburguesas del Mc Donalds y no pueden llevar Nike como Eminen o Britney Spears. Pero que no haya ni un resquicio de libertad en China, que la censura ahogue a su población y se masacre al pueblo tibetano con total impunidad no tiene la menor importancia. “Es que China ha abierto sus mercados y eso es bueno para el pueblo” es la letanía sempiterna del fariseísmo liberal; suficiente para estos demagogos de la globalización y la “pseudoeconomía” de mercado que no se creen ni ellos (el monopolio, el oligopolio y la competencia ficticia son la verdadera cara del liberalismo actual, fabricante de “zombies” consumistas frustrados y endeudados hasta las cejas de por vida).

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Con los Juegos Olímpicos de 2008 hemos legitimado un régimen oscuro, medieval, represor, imperialista, asesino y totalitario, pero capitalista, que es lo que importa al fin y al cabo. Resulta evidente la hipocresía con que vivimos en el mundo occidental, tanto en Europa como en Norteamérica. Cómo el establishment americano ha volcado todo su esfuerzo para que se hablara mal de Cuba, mientras ellos entrangulaban con su bloqueo económico a una población condenada desde dentro y desde fuera a la miseria por cuestiones económicas y no políticas como nos hacen creer algunos. Sabemos que al gobierno de USA y a sus lobbys (entre los que destacaban empresarios de la construcción sospechosamente vinculados a la mafia con intereses en la isla) sólo les importa la tela, al igual que a los magnates de la UE que no abren el pico ante la situación que vive el Tíbet desde la segunda mitad del siglo XX; es la esencia del capitalismo: tonto el que no robe; coge la pasta y corre, y a la gente que le vayan dando mucha morcilla (pero nosotros decimos que todo va bien y que en África cada vez hay menos pobres; manda huevos).

Puedo afirmar, sin que me tiemble el pulso, que a los exiliados cubanos lo que menos les importa es su país natal, ni la población cubana, ni el régimen que haya, mientras manden los que tienen que hacerlo; sólo es cuestión de liberar los mercados y poder hacer dinero a costa de lo que sea. La libertad entendida sólo para enriquecerse (unos pocos sólo, que conste), lo demás es accesorio. No sé cómo nos las apañamos los hombres para camuflar perversos fines con tramoya libertaria, benefactora y con vocación de ayudar al prójimo (pura patraña). Lo hicieron los cristianos hasta que Roma metió la mano; lo hicieron los ilustrados tan racionales (Liberté, Égalité, Fraternité, por el “forré” me lo pasé) , más tarde los socialistas y comunistas (el remedio fue peor) y ahora lo hacen los que quedan y gobiernan en el mundo: los neoliberales de moda, que no levantan la voz ante el monopolio de muchas multinacionales (demasiadas), el pacto de precios entre empresas, o la falta de libertades en ciertos países con economía de mercado, como China, un híbrido económico-político como dirían ellos, muy rico y por tanto susceptible de respeto; han adoptado, sin darse cuenta, el mismo discurso populista y propagandístico de la izquierda de hace cincuenta años, pero con más hipocresía si cabe.

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La celebración de los Juegos en Beijing es una muestra evidente de que la democracia es lo de menos para estos adalides de la libertad, defensores de la libre competencia, como si en las democracias liberales no se cometieran tropelías o se atentara contra la libertad individual del ciudadano (qué me dicen de las empresas de telefonía móvil, un oligopolio en toda regla). En fin, demagogos somos todos y ésta es la prueba patente de que así es.

De cualquier modo, este año el oro no va a valer mucho en una China asesina y cruenta; si España gana o pierde algo en estos Juegos a mí personalmente me trae sin cuidado. Sólo espero que el gobierno chino pague caro sus crímenes en el Tíbet.

¡Libertad para el pueblo tibetano!

“La idea de un choque de civilizaciones es errónea y peligrosa.”

Tenzin Gyatso. XIV Dalái Lama.

14
Mar
08

Venático, orate o chalado.

Lo echaba de menos. No es conveniente abandonar tan sanos hábitos como escribir de vez en cuando en este mi blog, actividad que sin duda ayuda purgar la ponzoña de una mente enajenada como la del que suscribe. Por ello, y desde la cueva en la que me he refugiado, he decidido, y sin que sirva de precedente, volver al pataleo declamatorio que me caracteriza.

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La casi total ausencia de contacto humano, el exceso de estudio ante un inminente examen de oposiciones, las elecciones generales y autonómicas, la falta de alcohol, la subida de la gasolina, el paro, el IPC y demás alegrías propias de este nuestro egregio estado español, y quizá, la falta de riego sanguíneo me sume en un estado de agrio ánimo que me impulsa a desahogarme en el único sitio donde puedo decir lo que me venga en gana sin que nadie tenga que aguantar mis improperios desmedidos en vivo con el estridente y desagradable tono de mi voz (que mérito tiene mi novia en este periodo de mi vida); en definitiva, tengo ganas de arremeter contra todos y contra todo lo que se me ponga por delante; ganas de que arda Troya (estoy bajo el síndrome de Tyler Durden).

Por fin pasó la tempestuosa y aburrida campaña electoral, plagada de mentiras y demagogia, que ha terminado en lo que era de esperar: más de lo mismo y “dale Manolito al torno”; continuamos con ZP y sus ocurrencias, con Rajoy y sus patrañas, con el pacto nacionalista y la madre que los parió a todos. Nos quedamos con el gusto amargo de unas elecciones trucadas por una ley electoral dañina y engañosa, sobre todo para aquellos que no hemos votado a los grandes portaaviones de la política bélica de este país de analfabetos conservadores de todo color político; y truncada por la violencia por parte de los subnormales de siempre, cuyos asesinatos cada vez son más absurdos y cobardes. Habrá que apretar los dientes ante la clamorosa injusticia que supone que un voto en Cataluña o Euskadi a los estultos partidos del nacinalismo “nazi” tenga más valía (hasta tres y cuatro veces más por lo menos) que votar por IU o UPyD (un partido de izquierdas le pese a quien le pese, menos absurdo y contradictorio que el PSOE, que ya ni es “S” ni es “O” y el que lo crea es tonto de baba) en Andalucía; habrá que encoger el culo ante la estupidez supina de Chaves otros cuatro años más. De cualquier modo en el sur no tenemos más alternativas y hemos comprobado que el nacionalismo andaluz no existe (ni falta que hace); al menos IU sigue al pie del cañón, esperemos que hagan oposición al socialismo conservador y caduco del PSOE, como es su obligación.

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Mas no todo es negativo señores, aunque yo sea un signo menos de color negro y teñido de rojo fuego del tamaño de una catedral. No señor. Bardem ha conseguido el Óscar gracias a un peliculón de los hermanos Cohen, geniales como es costumbre; Tim Burton hace historia con un musical oscuro y sangriento El Barbero diabólico, una obra maestra que por la poca repercusión que ha tenido anda camino de convertirse en película de culto. Eurovisión va a ser boicoteada (y eso es siempre una buena noticia) por el desternillante humor de Rodolfo Chiquilicuatre y su Chiki Chiki, auspiciado por Buenafuente y la cadena más subversiva de la televisión; un claro ejemplo de que la música en este país no persigue la calidad, ni la tiene, sino cantidad (de euros) y que con una buena promoción es capaz de llegar lejos hasta este freak mezcla de Elvis y Daddy Yankee; si no que se lo digan a Bustamante, Bisbal, Bebe, Chenoa, El Sueño de Morfeo (con el permiso de Alonso), Pignoise, Pereza, Merche, Conchita… y suma y sigue. Que lástima de Coral (una freak más que pretende que nos la tomemos en serio); y qué me dicen de los modernos de la Casa Azul. Quizá éstos últimos hubieran sido los más indicados para ir al festival y llenar Belgrado de pantalones de pitillo, flequillos imposibles y petardeo patrio (¡modernillos al poder!), reflejo del movimiento artísitico de vanguardia imperante en esta España que mola tanto. En cualquier caso hubiera sido una forma de tomárnoslo demasiado en serio y ya es hora de que nos quitemos los complejos absurdos propios de épocas pretéritas que nadie quiere recordar a estas alturas. Desde aquí me atrevo a hacer un pronóstico aun a riesgo de meter la pata hasta el corvejón: El Chiki Chiki va a obtener más puntuación que Rosa de España o Las Ketchup (juntas), ya lo verán. Si me equivoco me corto la cabellera.

En fin, como ven al menos tenemos con que entretenernos para no sucumbir a la desidia y el tedio que nos amenaza.

Aunque les aconsejo que no me hagan mucho caso. Sólo soy un enajenado mental, que pasa demasiado tiempo delante de los libros, estudiando para conseguir una vida mejor en las aulas de un instituto (imaginen si eso es una vida mejor, cómo estaré ahora), sin hablar con nadie humano (mi perro y mi cactus ya no me soportan), leyendo libros como “Frankenstein” de Mary Shelley (cuya película, en la que sale De Niro, les recomiendo encarecidamente) y viendo en La Sexta Padre de Familia; así cómo voy a mantener la cordura a niveles equilibrados.

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De cualquier modo, ya lo dicen los de Radio Colifata del spot de Aquarius: “El mundo está loco; no, el ser humano es extraordinario”. Sólo espero que cuando me vuelva tan loco como para que me encierren, me ingresen en ese manicomio y me permitan participar en su emisora (yo también quiero ser un loco feliz, algún día).

“El loco yerra, pero no miente. Además tiene la peligrosa manía de decir la verdad”. Leopoldo María Panero.